Una epopeya épica

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Edgar Wright es probablemente el director de culto actual más exitoso, películas como “Shaun of the Dead” y “Hot Fuzz” muestran un dominio de extenso material fílmico destinado a un público en especifico que puede ser disfrutado y admirado por las masas, pero por suerte no lo son y le queda el papel de “cult-hit”, algo que le favorece más al director.

En ambas películas Wright, al estilo de un Quentin Tarantino y/o un genera una historia donde claramente se ve la digestión de cientos de películas. Sus tributos al gore, a la comedia británica (expuesta también en la serie de televisión “Spaced”) y las películas de acción son tan palpables y tan bien utilizados que la audiencia se quedará rebuscando, aún terminada la película, de donde proviene todo lo que acaba de ver. Al igual que los dos directores que mencioné, Wright entiende a la perfección el material que trata, su guión y como quiere y debe plasmarlo con la cámara. “Scott Pilgrim vs the World” es el mejor ejemplo de esto, su mejor entrega hasta la fecha superando la grandiosa sátira [tipo homenaje] de acción/suspenso/whodunnit? Martin Scorsese,“Hot Fuzz”.

De nuevo Wright, ala Tarantino, utiliza todo lo posible para crear su comedia romántica en un mundo lleno de metáforas de videojuegos. Desde alusiones a la serie de Batman de los 70, coreografías de artes marciales de las películas contemporáneas, sit-com´s, realismo mágico y la eterna formula [antes muy efectiva ya en estos días no tanto] de comedias románticas hacen de “Scott Pilgrim” una historia sencilla pero bien presentada.

Scott (el menos Michael Cera de Michael Cera) conoce a Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead) y de inmediato sabe que es la chica de sus sueños. El problema es que Scott tiene una relación con una adolescente [17 años], china, de escuela católica [wicked!!] de nombre Knives Chau (Ellen Wong); Ramona viene con una carga de 7 ex-novios malvados [que Scott tiene que derrotar] y el mismo Scott tiene problemas con los cuales no ha querido lidiar.

Si, es la típica historia de chico/chica que ya hemos visto cantidad de veces en las comedias romántica, pero “Scott Pilgrim vs the World” en su proceso estudia no solo la felicidad de estar enamorado y el dolor [inmenso] de que te rompan el corazón sino la necesidad de tener clausura en en todo lo sucedido en la vida para poder tener el más mínimo chance de ser feliz.


Wright adapta las 6 novelas gráfica de Bryan Lee O´Malley y desarrolla de forma más completa la ansiedad que del día a día. Ramona debe dejar a un lado lo que la ata a su antiguo novio; Scott debe enfrentar sus emociones, ser más sincero consigo mismo y con todos los que le rodean. Esta relación de Scott/Ramona recuerda a la de Joel Barrish/Clementine en “Eternal Sunshine of the Spotlles Mind” y no solo por los cabellos teñidos de ambos personajes femeninos sino por la cierta incomodidad que se les da a ambas parejas el estar juntos.

Las referencias pueden llegar a ser interminables, incluso las batallas de Scott Pilgrim contra los malvados ex-novios parecen los “breaks” de canciones de un musical que a medida que va pasando la película también el peso de esas batallas toma su fuerza en contra de ambos protagonistas.

Edgar Wiright es conocido por explotar los clichés de las películas de género y crear una historia con ellos. Lo hizo con “Shaun of the Dead”, “Hot Fuzz” y ahora “Scott Pilgrim” completan una especie de trilogía en donde el autor se ha ido superando en cada entrega. Wright es un ejemplo perfecto de dominar lo que se está comunicando y de como querer hacerlo. “... Pilgrim” es una película que muestra claramente las debilidades de un “hack” como Zack Snyder que no supo lograr nada con un material tan rico y emblemático como la novela gráfica de Alan Moore/Dave Gibbons “Watchmen”.

“Scott Pilgrim vs the World” no es nada más colores brillantes, excelentes efectos especiales y coreografías de pelea y acción; tampoco es simplemente una oda a los videojuegos, especialmente a “Legend of Zelda” sino que es transcrita, volviendo a tocar lo de realismo mágico, a ver estas batallas internas y que se dan en las relaciones con la única verdad que nos muestran los videojuegos: “por lo que uno quiere hay que pelear y bastante”.

Rating: Awesome

Transcribiendo a Orlando

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(...) Recién me doy cuenta que a pesar de llevar el nombre de “Orlando” y contar con una etiqueta en este blog por el nombre de “Microscopio” no he cumplido mi promesa de difundir artículos y pensamientos de Orlando Martínez, por lo menos no de la forma que quisiera.

Así que hoy aprovecho uno de mis repasos diarios por la recopilación de la columna Microscopio de Orlando y les transcribo la siguiente porción del artículo “Más allá de la sangre, el sudor y las lágrimas” publicado el 23 de agosto de 1974.

Estas son las últimas líneas de ese artículo, esos cierres que siempre caracterizaban la fuerza de la palabra de esta gran persona. (...)

La corrupción aquí

A los sectores corrompidos de este país, a los que mantienen junto a ciertos extranjeros la miseria de la mayoría, hay que ofrecerles algo parecido.

Sudor, porque es justo que se ganen el dinero con el cual van a satisfacer sus necesidades.

Lágrimas, porque la situación de hoy no puede seguirse manteniendo y es muy posible que la pérdida de los privilegios conduzca al llanto.

¿Sangre?

Bueno, eso depende.

Yo no tiraría la primera piedra. Pero tampoco me olvido que un médico para estirpar un tumor necesita utilizar el bisturí.

Ahora bien, si los problemas se pueden resolver de otra forma, entonces mucho mejor.

Los que ya no aguantan más sangre, sudor y lágrimas son los de abajo y quienes luchan por ellos.

Sangre hemos tenido para rato.

Las lágrimas han sido su resultado.

Lo del sudor es relativo.

Los que realmente sudan ganándose el pan necesitan mejores condiciones de trabajo, más seguridad.

Pero hay centenares de miles que necesitan, que quieren sudar.

Son los desempleados.

Los marginados de las ciudades. Los campesinos sin tierra de los campos.

A ésos hay que buscarles con urgencia una vía rápida y segura para que suden copiosamente.

El asunto está claro, es bien sencillo: necesitamos una nueva sociedad que esté más allá de la actual distribución de la sangre, el sudor y las lágrimas.

Un “cuadernito” que merece ser escrito

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Una de las razones por las que adquirí un Moleskine era con el simple deseo de romper con el bloqueo de escribir que regularmente me invade. Un Moleskine, por su historia y su forma, es una mascotita en la que no se puede dejar de escribir y que te invita a que lo que pongas en esas páginas sea de lo mejor que pueda salir de tu pluma, aunque por el momento sea un simple borrón del algo mejor.


A pesar de las tecnologías y la facultdad de perder la costumbre de escribir a mano, yo por ejemplo siempre me rehuse a entregar un trabajo escrito a mano a finales del colegio o en la universidad porque me parecía un estancamiento y solo una forma de molestar a los estudiantes un poco más, esto no quiere decir que estoy en contra de escribir a mano, todo lo contrario. Escribir a pulso de muñeca tiende a sacar mejores y más sinceras ideas y te da la facilidad de que puedes hacerlo en cualquier momento. Pero volvamos al Moleskine.


Historias breves y cuentos son mis géneros literarios favoritos, a eso le agregas escribir reseñas y reportajes y ya tienes una razón para que andar para arriba y para abajo con un “casi diminuto cuaderno” en donde escribir cualquier cosa que se te ocurra. Te brinda un espacio más personal, lejos del computador.


A medida que van pasando las páginas, lo que plasmas en el Moleskine se vuelve cada vez más y más personal, entonces comienzas a recordar a grandes escritores que lo utilizaron y te bañas un poco en ese delirio de grandeza. Te envuelves en un Hemingway o un Fitzgerald sacudiendo su mano de dolor después de pasar horas escribiendo con un diminuto lápiz en cada una de las hojas de sus respectivos Moleskine (lo que yo daría por un ejemplar de esos cuadernitos).


Hago esta breve anotación sobre tal vez la mascotita más cara que hay (cuesta US$15), porque he perdido una, escrita en su gran parte, y perder algo tan personal es a veces peor que perder algo como un celular u otro equipo tecnológico, es una parte de uno que se llevan, una parte que no vuelve más.


Siempre he escuchado, y más en este afán de escribir, que reescribir las cosas a veces la hacen mejor, yo no estoy de acuerdo con eso. Para mí perder un escrito por completo es precisamente eso, una pérdida, un gran pérdida; el trabajo se hace sobre la idea ya escrita, tratar de escribirla de nuevo, de emularla una que se ha perdido (como las incontables que he perdido al extraviar mi Moleskine) es forzar un espacio de inspiración que te llegó en un momento y que ahora solo saldrá mecanicamente. No digo que no funcione, solo digo que no tendrá el mismo sentimiento con el que originalmente fue escrito.


A ese Moleskine le falle y ahora que cometo el crimen de empezar uno nuevo sin haber terminado el anterior, prometo no fallarle a este. Ese cuadernito negro era lo mejor que me ocurría en estos últimos meses y ahora es cuestión del pasado y de quién lo encontrará y se ha rehusado a comunicarse conmigo. Mientras tanto, sigamos escribiendo.

Thinking clearly

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A bunch of beers
to cheer me up
it doesn't work
but it gets me drunk

Cheerfully play
is all i want
impossible to get
via a crooked heart

Sitting in the corner
is all that´s left
bottle in hand
until emptiness arrive

Crossing the past of clear thinking
is fun while it last
then you have to deal
with the reality in hand

Milkshake

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Daydream delusion, limousine eyelash / Oh baby with your pretty face / Drop a tear in my wineglass / Look at those big eyes / See what you mean to me / Sweet-cakes and milkshakes / I'm a delusion angel / I'm a fantasy parade / I want you to know what I think / Don't want you to guess anymore / You have no idea where I came from / We have no idea where we're going / Lodged in life / Like branches in a river/ Flowing downstream / Caught in the current / I carry you / You'll carry me / That's how it could be / Don't you know me? / Don't you know me by now?