Victor Estrella: un grande clandestino

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El tenista, ranqueado número 273 en el mundo, hizo historia hoy día al convertirse en el primer criollo en clasificar para un torneo de las Master Series de la ATP.

Estrella, que para clasificar tuvo que derrotar al argentino Paul Capdeville 7-5 6-0 y luego al hindú Rohan Bopanna 6-4 6-4 se encontró en la primera ronda del torneo de Cincinati, uno de los más importantes de la Master Series, con el número 11 del ranking mundial, el español Fernando Verdasco.

El debut de Estrella en el Master Series de Cincinati fue uno para el recuerdo. El criollo le dio la pelea a Verdasco por más de una hora y cuarenta minutos y termino cayendo por 3-6, 5-7; lástima que este partido no pudo ser disfrutado por la fanaticada dominicana.

Tomando en cuenta que ESPN solo pasa juegos de las dos canchas principales, el que Estrella y Verdasco jugarán en la tres daba poca posibilades de que fuera transmitida por la cadena deportiva, pero considerando la magnitud del evento se esperaba poder verla por algún canal nacional, pero no fue así.

El logro de Estrella quedó a unas pocas notas de prensa el día antes y hoy día fue imposible disfrutar de su juego frente a uno de los mejores ranqueados del mundo.

En una de las declaraciones que dio Estrella en un artículo publicado en la página del torneo dice: “Uno de los grandes problemas en la República Dominicana, es que no tenemos dinero para viajar. Me tuve que retirar por cuatro años porque no podía costear un viaje”.

La ATP considera a Estrella el mejor tenista salido de nuestro país, y prueba de ello es que haya clasificado para este Master Series (superado solo por los cuatro Grand Slam), y sin embargo el tenista criollo no goza en los medios de comunicación de la misma atención que la pelota o que criollos/norteamericanos (véase Alex Rodríguez, Felix Sánchez).

El veterano periodista Colombo hace unos meses dijo que se compadía de los editores deportivos porque en el intervalo entre el final de la Serie del Caribe y el comienzo de las Grandes Ligas ellos no encuentran mucho que hacer. ¿será verdad que nuestro editores deportivos solo sepan de pelota y más nada? ¿y es justo que el juego de Estrella frente a Verdasco no fuera transmitido o exaltado como sabemos hacer con nuestro talento en el extranjero? Ustedes opinen.

Entre café, libros y cine

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Un sábado en la tarde el día no andaba en nada pero quedarse en casa no era una opción.

Así que decidimos tomarnos el café de la tarde fuera de los confines hogareños; entonces, armados cada uno de libros nos encontramos cerca de la cafetería y caminamos uno al lado del otro a través de la plaza.

Sentados en una de las mesas, nos miramos un breve rato y nos dijimos algunas palabras, de esas que se dicen por salir del rato, esas que tanto nos gustan.

Ya con los cafés enfrente, ella un negro yo un capuccino, retire la mano que tenía brevemente sobre su muslo y nos enterramos cada uno en las página de nuestro respectivos libros.

Ella se distraía con mi eventual sonrisa, yo con sus expresiones, su cara hermosa con los lentes recostados en la parte posterior de su nariz y sus ojos navegando las letras de libro que llevaba con ella.
La agarró de la mano para obtener su atención y me acercó lo bastante a ella para que se de cuenta de que la necesito cerca; ella solo se tiene que mover un poco para recibir un beso. Luego vuelvo a mi libro para que ella me pregunte ¿y eso porqué fue? Para yo responder, “Benedetti me ha aconsejado que lo haga”.

Al vover a mi libro siento su mirada extrañada sobre mi persona, sonríe un poco y vuelve a su libro. Esa noche dormiríamos juntos.

Solos en la habitación, decidimos concentrarnos en una comedia romántica. “Annie Hall”, “Love Actually” son algunas que nos pasan por la cabeza, nos decidimos por la contemporánea.

Antes de comenzar la película, la tomo del cuello y le planto un beso, un poco más duradero y más significativo que el de la tarde. Ella pregunta: ¿y este? Y yo respondo: este es por mi. Ella rie y se acomoda en mi regazo, nos hemos perdido los créditos de la película, yo simplemente espero lo que pasará después.

Captando: Naturaleza en Valle Nuevo

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La necesidad de escaparse

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Definitivamente Constanza es un destino que hay que contemplar una y otra vez como opción primordial cuando uno quiere escapar.

Después de un letargo sin viajar con el solo propósito de pasarla bien, no de trabajar, el blogtour organizado por memo cayó como anillo al dedo.

En un trayecto donde lo esencial fue el como iba cambiando la temperatura desde las infernales calles de la capital a las frescas “autopistas” rurales con dirección a las alturas, pudimos disfrutar del olor a campo, a tranquilidad, a fescura, a libertad.

Villa Pajón en Valle Nuevo fue un destino difícil, el trayecto probó nuestra resistencia y nuestra paciencia con Memo. Desde caminar hasta las alturas de la Reserva Científica del Ébano Verde (en donde nos quedamos a medio camino por no tener el permiso de entrada, o de continuar mejor dicho) hasta el eterno camino hacia la Villa y luego, sin disfrutar mucho de la llegada, el aún más eterno camino, ida y vuelta, hacia las pirámides ubicadas en el centro de la isla.

Villa Pajón termino siendo un lugar paradisíaco en donde el abrigo, en ropa y en alcohol, era necesario, las estancias frente al fuego de la leña dentro de las cabañas y el parecido a un capitulo en lo interno del “Parque Yellowstone” nos transportó bastante lejos de nuestra realidad rutinaria (faltaron los Marshmellow o algo que quemáramos en la fogata).

Tomando en cuenta que lo que pasó en Villa Pajón se quedó en Villa Pajón (y luego en el bus) es definitivamente un trayecto que si volvería atravesar para estancarme por un par de días en una de esas cabañas, sin cruzar a las pirámides claro está.

¿Quién sabe? Así como le dije a Ariel, a lo mejor uno se lance un fin de semana acompañado de mascotas de apuntes y una máquina de escribir (porque no hay electricidad) y salga con uno o dos libros; sería excelente, ¿verdad compañero?

Qué el frío de la madrugada y el cielo estrellado continúen hablando por mí.

...La foto es de una de las cabañas de Villa Pajón, Valle Nuevo...

"Sobrevivir millones de resaca" más la de Fito

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La transición de un día lluvioso, a soleado, al comienzo de la noche inició con unas cuantas cervezas en el Dume. La lluvia había evitado una salida a un "café" deseado y luego de que se cancelará y apaciguara la tormenta no me quedo más que conformarme con las frescolas antes mencionadas.

El consumo del adorado néctar de cebada fue como un aviso a la sequía que sufriría posteriormente en una noche inolvidable.

Ante de que cayera el último trago de Presidente, la noticia de que el punto de encuentro había variado me dio esa pizca de paranoia que suelo sufrir y el hecho de ver a Fito Paez con totales desconocidos se hizo presente.

Para mi sorpresa el área del Salón La Fiesta del Jaragua no estaba para nada complicada, la entrada fue sin ningún problema, sin fila alguna, y con una grata sorpresa de conversar con un conocido que tenía mucho que no veía.

Al ubicarme en un lugar del que eventualmente me movería, los sentimientos de soledad volvieron a mí, los anuncios repetitivos de los patrocinantes en los altoparlantes y pantallas del Salón ya me enfermaban, pero por suerte, con la llegada de compañía evite volverme loco.

Nos movimos a terreno alto para evitar la inundación de público que nos nublara la vista y desgustamos en nuestras cabezas los "especiales" de los tragos a vender para el evento.

Y allí, a lo oscuro, en un escenario prácticamente vacío salió Janio Lora con sus acompañantes para ponerle unas pilitas al público asistente.

Lora no defraudo, hizo su trabajo, animo y fue aplaudido. Y así como vino se marchó, dejando un escenario casi desierto, solo con la compañía de un piano que sería luego el causante de erizamientos constantes de piel.

En pocos minutos, para sorpresa de nosotros, salió Fito, sin muchos preámbulos, camino como cualquiera por el escenario a saludar a un público que lo recibió de pie (de que otra forma podríamos haberlo hecho) y sentado sobre su piano con unas cuantas tonadas remato con "11 y 6" causante de una llamada telefónica breve para darle envidia a una persona muy querida.

Llenándonos de éxitos desde el principio, el Páez nos tenía inclinados en nuestras sillas, a punto de volcarnos al abismo paro un momento, conversó un rato en su argentino poco entendible para un dominicano, de lo cual solo entendí "si me esperan un poco le canto a capella", y así, se levanto de su fiel piano, único acompañante hasta el momento, y sin micrófono ni nada el público se enmudeció embelezado al oír al Fito entonar "Vengo a ofrecer mi corazón" y fue exactamente lo que hizo.

Para nada el exponente del rock argentino se descuido con su público que andaba ya a sus pies, y al igual como lo hiciera Sabina en el Teatro Nacional, fue un concierto de éxitos brindando a penas una canción de su último disco "Rodolfo", la agraciada "El cuarto de al lado" que fue acompañado por las letras que lo acompañaban en una proyección al fondo del escenario que le sirvió al público para cantarla a coro junto al artista.

Páez no seguiría solo por mucho tiempo. En un momento donde ya estábamos todos entregados al artista, una amiga entregada a las letras, otra embelezada con el piano, salió a acompañarlo Coti Bernardi (desconocido para mí en el momento pero luego caí gracias a las aclaraciones de una amiga) que con guitarra en mano dio un deleite en sus intervenciones con Páez.

Cansado de estar sentado, Fito se armo de guitarra para acompañar a Coti de pie y rockear un poco más, ondeando ese pajón tradicional de un lado a otro, intranquilo de pie, intranquilo en el piano, pero genial en la entrega.

Cayeron "Circo Beat" y muchas más, para luego sentarse, solo una vez más pero acompañado por todos nosotros, entonó su gusto por estar al lado del camino.

(…) Pavel en un encuentro en Casa de Teatro bromeo con la canción antes de cantarla diciendo que tal vez su autor no se la sabía de memoria, pero el recital brindado por el Fito con "Al lado del camino" le mostró lo contrario (…)

Y pianando (si me permiten el término nuevo) un poquito más se despedía del público y en reverencia se marchó para dejando aplaudiendo de más. Nos hizo sufrir, probó nuestra perseverancia y se tardó en regresar un poco más de lo normal diría yo pero se sentó junto a su "fiel amigo" para rematar la noche.

En un collage de éxito sonó "Dar es dar", en ese preciso momento, mi amiga encontraba insólito que ella se fuera sin oír "Mariposa technicolor", yo le dije que no se iba ir sin oírla que el estaba dando cabida para cantarla, ella lo dudaba y yo le respondía que si que venía ella me pregunto que ¿porque? Y le dije que era lo lógico - ¿cómo que lo lógico? – me dijo – y yo le respondí – Es lógico en ese orden es que las tengo en mi "itunes" y entre una mirada incierta y una transición de esas con las que nos acostumbró durante la noche Fito comenzó: "Todas las mañanas que viví…"

Y así, con el último "y hoy solo te vuelvo a ver…" Fito se marchó y nosotros quedamos como siempre nos quedamos luego de un concierto en esta nueva era de la República Dominicana, totalmente excitados y sin poder ir a ningún lugar a darnos un merecido trago "legalmente" o sea que después de tantas emociones a recogerse así no más.

La noche continúo temblando con Fito, con lo que dejo, con lo que sigue y con lo que se espera.

No me lo se

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Creo que....mejor no me lo se, 

y si no me lo se, puedo saber como no saberlo...

así cuando intentan saberlo ni pensaran en saberlo por mi sapiencia,

así que viviré feliz siendo ignorante de las cosas no importantes

...!solo quiero saber lo importante!....

eso si me lo puedes hacer saber, 

lo demás, 

no me lo se!!!!!!!


Cortesia de Aeris (Elaine Michelle) una de las tantas hermosas víctimas capturadas por mi lente.