John Daniels

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Lt. Col. Frank Slade: Clear them little bottles off. And when I get off the phone here, call up Hyman and tell him I want it wall to wall with John Daniels.

Charlie Simms: Don't you mean Jack Daniels?

Lt. Col. Frank Slade: He may be Jack to you son, but when you've known him as long as I have... that's a joke.

Conversación entre Slade (Al Pacino) y Charlie (Chris O´Donnell) en la película "Scent of a woman" (1992)

...A Will que se encuentra a punto de romper su "celibato"....

El querido Teatro Nacional

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De mano de un post hecho por Alexei y las conversaciones que hemos sostenidos con el tema, debo decir que los principales crítico han sido los que en tarima exponen sus talentos.

Para resumir una historia más reciente, primero fueron las medias rojas, jeans negro y tshit negro de Silvio Rodríguez los que después de catorce años criticaron el Teatro.

Luego vinieron los pantaloncitos apretados y gorrito de bombín de Sabina más la “facha” del bajista Pancho Varona quién se metió en problemas luego de que criticara de manera burlona lo “vestidito” que íbamos al Teatro, “Se ven tan lindo que no quiero ni molestarlos” concluyó en pleno concierto.

Además de estos dos grandes artistas han sido muchos los que han visitado las tarimas del teatro enfundados en jeans y tenis y muchos que lo harán si son invitados a tan digno lugar.

La última crítica la recibió de manos del cantautor canario Pedro Guerra, que con además de su mezcla de jeans y tshirt, deleito junto a su banda con una manada de Converse, verdes cotorras, los que todavía he quedado de comprar.

Todos estos artistas y muchos más que de ser traídos es seguro que caigan en la Sala Principal del TN como Jorge Drexler que todo y con su buen vestir (regularmente anda ensacado con “Dolce”) lo acompaña siempre con un par de “Chuck Taylors”.

En pocas palabras, con la comemierdería y el nuevo dictamen de Catana, es un nombre no la espada de los Yakuza, de que se haría más estricto el reglamento de vestimenta al Teatro definitivamente este lugar no es para trova.
Foto robada desde Catarsis.

Captando: Perfil

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Si bien está claro que el trabajo es un infierno, más uno tedioso, comemierda y muy cercano a los nariz levantada del poder como el mío, siempre hay que buscar un punto que te permita querer ir todos los días a esa celda.

Fuera de la musiquita que uno oye, los libros que como y lo que escribo en mis momentos de ocio, encontrarme con el perfil de mi vecina laboral es algo exquisito, aunque regularmente me saca de quicio es una bocanada de aire fresco en un infierno.

Captando: Cierre de un domingo de trabajo

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Una leyenda urbana echa realidad

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Cantidad de veces, en coro, los muchachones en conversaciones “machistas” por así decirlo hemos bromeado con el hecho de llevar a una mujer a un restaurante caro y que está después de detenidamente ver el menú le pregunte al mesero por un chicharrón de pollo.

En mi caso, está leyenda urbana, no era más que eso, un cuento con lo que los hombres bromeábamos cantidad de veces, o sea, nunca lo he vivido o nunca lo había visto en un tercero pero ocurrió en carne propia un domingo en la noche en un bar que frecuentemente visito..

Al rato de estar viendo un evento deportivo y charlar con las meseras, un amigo asiático llegó con compatriotas de su tierra y unas cuantas morenas las cuales no se como podríamos describirlas.

Cuero no sería la palabra pero es la primera que me viene a la mente.

Cuando una de las chicas que sirven se acerca a preguntar que desea, como amigo personal que soy de ese hombre respetable de nombre Johnnie Walker, escuché clarito cuando pidieron un “Green Label”.

Le hice el comentario a un amigo que estaba juntó a mí y el no lo creyó, solamente cuando ella reconfirmó la orden fue que le dije que si, efectivamente la joven había pedido el licor de malta de la adorada marca.

Creí que ese sería el tema de la noche, le saque todas las bromas posibles al hecho de que estas mujeres con el simple plan de aprovecharse de quienes las cortejaban pedían un trago, que sin motivos de juzgar, se que no era asiduo de su paladar.

Sin embargo, en los predios del bar, se acerca, uno de los compañeros asiáticos que claramente buscaba “ligar”, y devolviendo un menú que se le hizo llegar pregunta si no teníamos “chicharrón de pollo” que las chicas tenían hambre.

Recapitulemos, ni el bar donde estaba es un lugar costoso o pomposo, y yo no tengo nada en contra del chicharrón o el pica pollo, al contrario me encanta. Pero cada cosa tiene su sitio y cuando comienzas una noche bebiendo “Green Label” como rompes el esquema de una manera tan grande. Por lo menos espera terminar la parranda en el bar y luego consumes cualquiera de las delicias que las noches nos ofrecen, como lo hace todo el mundo.

Entre las historias, que comienzan de forma muy variada pero siempre terminan de la misma forma, “con el chicharrón de pollo” y como quiera da risa, y lo presenciado el domingo me queda una conclusión/consejo:

“En vez de querer hacer que los hombres consuman en demasía su dinero, porque desde un principio no se acatan con lo que realmente se envenenan (veáse Brugal, Cerveza, Whiskey o Vodka/Cranberrie) así luego del pica pollo o chimi a los cortejantes le quedará mucho más dinero y quién sabe a lo mejor le hacen un regalito, después de todo están allí con ustedes por que quieren, saben que deben y pueden gastar”.

Tormenta eléctrica

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"Thunder can't hurt! Harmless noise! Bullshit!". Michael Corleone (The Godfather III)

Casi al margen de las tres de la madrugada, instalo la alarma del celular para las 6:10 a.m. para no quedarme dormido luego de que me quedara hasta tarde haciendo unos trabajos.

Ya llovía copiosamente para el momento en que conciliaba un sueño falso, pero al poco rato los flashes de las afueras iluminaban mi cuarto y perjudicaban la tranquilidad de mi insomnio. Comenzaba a “tronar”.

En menos de 10 minutos alarmas de vehículos hacían su presencia desde la calle, y la continuidad de los truenos me dijo que lo quedaba de la madrugada ya iba a ser eterna. Eran poco más de las cuatro de la mañana. Ya había comenzado a ver el reloj, ya mi noche no tendría tranquilidad.
Por lo menos había luz.

El tambor proveniente del cielo se unía al vals de las alarmas de los vehículos y justamente en el momento en que empezaba acostumbrarme a tan inusual sinfonía, uno de los truenos, que no llegó ni al segundo luego del resplandor, se llevó consigo la luz eléctrica y mis deseos de estar en cama. A penas eran las 4:30 a.m.

Ninguno de los que siguieron se les comparó a este estruendoso compañero pero no dejaban de iluminar y hacer temblar lo que quedaba de la noche. Para estas alturas ya se me parecía oír las alarmas de los carros en unísono. Les aseguro que, diez minutos no habían pasado.
Ya después de esto, los sucesos se convirtieron en lo cotidianamente posible para que yo me acostumbrara e intentará descansar.

Nada interrumpía mi vista perdida en el techo, buscando opacar los ojos por un momento. Ni los rayos, ni los truenos, ni el maremoto que se podía sentir en las cunetas detrás de mi casa, ni siquiera el vaivén de la luz eléctrica. No fue sino hasta las 6:10 a.m. cuando un inoportuno amigo decidió alarmar media casa.

Justo antes de ese preciso momento, sin mentirles, yo había logrado cerrar los ojos.
"Y después se hizo un poco de luz"

Meses deportivos

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Septiembre, octubre y noviembre son definitivamente unos meses que se disfrutan. Septiembre da inició a los meses “bre” que son sinónimos de bebida (y que no lo es) pero además de la cercanía a la navidad, Cima Sabor Navideño y demás flores aromáticas, estos meses son conocidos también por su amplío contenido deportivo.

"La única diana del partido para el Madrid. Van Nistelrooy"

Debutando con derrota

El fútbol, el mejor deporte del planeta, comienza en todos los países de Europa para esta fecha, en especial en España, la mejor liga del mundo. La Liga debutó con una derrota para mí, el Real Madrid debuto con un déficit de 1-2 en el marcador final frente al Deportivo, sin embargo, es favorito para coronarse por tercera vez consecutiva.

"Bret Favre in a Jets uniform. weeeiird"

NFL ¡Bitch!

Hoy comienza la NFL. Los Giants se preparan a superar su coronación como campeones en una de las mejores temporadas en la historia del deporte. Bret Favre, ícono con los Packers, sale del retiro y regresa en un nuevo uniforme. Será bastante extraño ver a uno de los mejores jugadores de la historia vestir su número 4 con el uniforme de los Jets y no con el de los Green Bay Packers.

"Dos títulos en cuatro años, bién". Boston Red Sox

MLB World Series

En 2004 fue el clásico que calentó una temporada inolvidable que vió finalizar la sequía de 84 años sin un título por parte de los Red Sox. El año pasado fue la increíble corrida de los Rockies. Este año el sueño lo viven los Rays. En octubre, no se sabe que pasará.

Nate Robinson. "Boom Shakalaka"

NBA

La resaca de una nueva final entre los Celtics y los Lakers anda vigente todavía y el tridente del equipo bostoniano (Paul Pierce, Kevin Gartnett y Ray Allen) buscarán repetir su corona.

Poco jonrón, na má.

Vamo a´ceile

El equipito nos quitó el animo rápido derrotandonos en la Serie del Caribe, pero somos los campeones defensores del torneo y volvemos por más. El 15 de octubre comienza la venganza y en esta temporada vamos por los dos títulos. ¡Águilas campeón!

Captando: Exposición

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Luz eléctrica

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Con estos apagones, habrá que aprender Braille.

Captando: El color de la noche

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Los dilemas de un fotógrafo amateur

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"La fotografía, como sabemos, no es algo verdadero. Es una ilusión de la realidad con la cual creamos nuestro propio mundo privado."

Arnold Newman (Fotógrafo estadounidense)


Pon que una noche te de por tomar fotos en tu casa a la luz de una vela, teniendo luz eléctrica (algo extraño en este país) y entonces le pides una vela a tu madre porque no sabes donde esta nada en tu casa.

En uno de los costados de tu cuarto te pones a inventar, le tomas la foto a esto y a lo otro, luego decides hacerte un autorretrato, pero no tienes ni trípode ni disparador externo, entonces tu madre curiosa, te encuentra enfocando una silla al lado de una vela mientras la cámara esta encima de probablemente todos los libros de la mesita de noche. ¡Tú vas a quemar la casa! – no fue realmente lo que dijo pero era lo que podía poner aquí.

Pon que te da por tomarle una foto a tu mesita o a cualquier objeto que te venga en gana en plena oscuridad, y mientras te ahogas para que la foto no te salga movida debido al tiempo de exposición tu hermano viene y o te prende la luz o te da un fuetazo relajando. ¡Hijo de la gran p…..! quisiera terminar la frase pero me estaría insultando yo mismo y luego tendría que abofetearme.

Esto sin contar las discusiones que probablemente tendrás con una amiga fotógrafa de porque tu foto a ti te gusta y a ella no, allí entonces encierras la mala sangre pasada en tu supuesto “vuelo inspiratorio” y te das cuenta que era mejor beberse un trago y escuchar música.

Fuera de todo, la fotografía es un encanto. Disfruto cada día el hecho de que Layla, mi nena (una Nikon D40) me acompañe, y que me duela que actualmente sufro que se me haya dañado el lente de la misma, pero nada, eso es parte del juego, sino que me lo contradiga un fotógrafo de prensa.

Aquí les dejo un ensayo de Benedetti sobre la fotografía:

“Fotografías
Las fotografías del antaño lejano y del antaño cercanonos miran y no se cansan de mirarnos, siempre con lamisma pregunta: «¿Y qué pasó después?». A veces les respondemospero la respuesta no les llega. Están aislados, inmóviles,sordos los pobres. Hay fotos que nos dejan amor,afectos, lealtades, simpatía, y no las podemos olvidar. Otrasque nos dejan odios, enconos, fobias, desdenes; tampoco laspodemos olvidar. A las primeras las encuadramos; a las segundas,las archivamos con otros desperdicios.Hay poses de familia que son una síntesis de tiempo,pero también hay instantáneas que son apenas el pellizcode un pasado minúsculo. También nosotros, móvilesy vivientes, vamos de a poco metiéndonos en fotos, yen ellas (por ahora) nos miramos a nosotros mismos. Perolos habitantes del 2008 o el 2009 mirarán nuestros rostrosfotografiados y desde ellos les preguntaremos: «¿Qué pasódespués?». Qué cosa, ¿no?”

Esto es un fragmento de su libro “Vivir adrede” y todo esto va con lo del mes de la fotografía.

El viaje del elefante

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Como ya no es algo ajeno para aquellos que me conocen mi devoción por José Saramago y por Mario Benedetti es grande, por eso, en un post anterior, me solidarice con la salud del autor uruguayo y elogie los versos que se presentan en su último libro.

En la misma onda, me hago eco con la noticia de la última novela del autor portugués. El hombre que nos trajo ambos ensayos, el de la ceguera y el de la lucidez, novelas como "Hombre Duplicado" y "El año de la muerte de Ricardo Reiss" presenta su más reciente novela que, al igual que Benedetti, viene luego de superar (no del todo) meses en donde la salud era un estado crítico.

"El viaje del elefante" es el título de está novela inspirada en el viaje de un elefante en el siglo XVI llamado Salomón que atravesó el trecho de Lisboa a Viena.

Aquí la primera parte del libro en su traducción en español hecha por su compañera de vida Pilar del Río, la responsable de todas las traducciones al español, que ronda las páginas de internet, disfrútenla:

" No sopla viento, sin embargo la niebla parece moverse en lentos torbellinos como si el propio bóreas en persona, la estuviera soplando desde el más recóndito norte y desde los hielos eternos. Lo que no está bien, lo confesamos, es que, en situación tan delicada como ésta, alguien venga y se ponga a sacarle lustre a la prosa para añadirle algunos reflejos poéticos sin asomo de originalidad. A esta hora los compañeros de la caravana ya han notado la falta del ausente, dos se han declarado voluntarios para retroceder y salvar al desdichado naufrago, y eso sería muy de agradecer si no fuese por la fama de poltrón que le quedaría para el resto de su vida, Imagínense, diría la voz pública, el tipo allí sentado, esperando que apareciese alguien a salvarlo, hay gente que no tiene ninguna vergüenza. Es verdad que estuvo sentado, pero ahora ya se ha puesto en pie y ha dado valientemente el primer paso, la pierna derecha primero, para exorcizar los maleficios del destino y de sus poderosos aliados, la suerte y la casualidad, la pierna izquierda de repente dubitativa, y no era caso para menos, pues el suelo ha dejado de verse, como si una nueva marea de niebla hubiese comenzado a subir. Al tercer paso ya no consigue ver ni siquiera sus propias manos extendidas hacia delante, como para proteger la nariz del choque contra una puerta inesperada. Fue entonces cuando se le presentó otra idea, la de que el camino tuviera curvas a un lado y a otro, y que el rumbo adoptado, una línea que no sólo quería ser recta, una línea que también quería mantenerse constante en esa dirección, acabara conduciéndolo a páramos donde la perdición de su ser, tanto la del alma como la del cuerpo, estaría asegurada, en el último caso con consecuencias inmediatas. Y todo esto, oh suerte malvada, sin un perro para enjugarle las lágrimas cuando el gran momento llegase. Todavía pensó en volver atrás, pedir abrigo en la aldea hasta que el banco de niebla se deshiciera por sí mismo, pero, perdido el sentido de orientación, confundidos los puntos cardinales como si estuviese en un espacio exterior del que nada supiera, no encontró mejor respuesta que sentarse otra vez en el suelo y esperar que el destino, la casualidad, la suerte, cualquiera de ellos o todos juntos, trajeran a los abnegados voluntarios hasta el minúsculo palmo de tierra en que se encontraba, como una isla en el mar océano, sin comunicaciones. Con más propiedad, una aguja en un pajar. Al cabo de tres minutos, dormía. Extraño animal es este bicho hombre, tan capaz de tremendos insomnios por culpa de insignificancias como de dormir a pierna suelta en vísperas de la batalla. Así sucedió. Entró en el sueño, y es de creer que todavía hoy estaría durmiendo si salomón no hubiera soltado, de repente, en cualquier lugar de la niebla, un barrito atronador cuyos ecos podrían haber llegado hasta las distantes orillas del ganges. Aturdido por el brusco despertar, no consiguió distinguir en qué dirección podría estar el emisor sonoro que había decidido salvarlo de un congelamiento fatal, o peor aún, de ser devorado, porque esto es tierra de lobos, y un hombre solo y desarmado no tiene salvación ante una jauría o un simple ejemplar de la especie. La segunda llamada de salomón fue más potente aún que la primera, comenzó siendo una especie de gorgoteo sordo en los abismos de la garganta, como un redoble de tambores, a la que inmediatamente sucedió el clangor sincopado que forma el grito de este animal. El hombre ya va atravesando la bruma como un caballero disparando la carga, de lanza en ristre, mientras mentalmente implora, Otra vez, salomón, por favor, otra vez. Y salomón le respondió, soltó un nuevo barrito, menos fuerte, como de simple confirmación, porque el naufrago que era ya dejaba de serlo, ya se va acercando, aquí está el carro de intendencia de la caballería, no se le pueden distinguir los pormenores porque las cosas y las personas son como borrones indistintos, otra idea se nos ocurre ahora, bastante más incómoda, supongamos que esta niebla es de las que corroen las pieles, la de las personas, la de los caballos, la del propio elefante, pese a su grosor, que no hay tigre que le meta el diente, las nieblas no son todas iguales, un día se gritará, gas, y ay de aquel que no lleve en la cabeza una celada bien ajustada. A un soldado que pasa, llevando el caballo de las riendas, el naufrago le pregunta si los voluntarios ya han regresado de la misión de salvamento y rescate, y éste respondió a la interpelación con una mirada de desconfianza, como si tuviera delante a un provocador, que haberlos los había en abundancia en el siglo dieciséis, basta consultar los archivos de la inquisición, diciendo secamente, Dónde has ido a buscar esas fantasías, aquí no ha habido ninguna petición de voluntarios, con una niebla así la única actitud sensata es la que adoptamos, mantenernos juntos hasta que se levantara por sí misma, además, pedir voluntarios no es muy del estilo del comandante, en general se limita a apuntar tú, tú y tú, vosotros, adelante, marcha, el comandante dice que, héroes, héroes, o vamos a serlos todos, o nadie. Para hacer más evidente las ganas de acabar la conversación, el soldado subió rápidamente sobre el caballo, dijo hasta luego y desapareció en la niebla. No iba satisfecho consigo mismo. Había dado explicaciones que nadie le pidió, realizado comentarios para los que no estaba autorizado. Sin embargo, le tranquilizaba el hecho de que el hombre, aunque no parecía tener el físico adecuado, debería pertenecer, otra posibilidad no cabía, que se sepa, al grupo de los que fueron contratados para ayudar a tirar y empujar los carros de bueyes en los pasos difíciles, gente de pocas hablas y, en principio, de escasísima imaginación. En principio, dígase así, porque al hombre perdido en la niebla imaginación no parece haberle faltado, vista la ligereza con que sacó de la nada, de lo no acontecido, los voluntarios que deberían haber acudido a salvarlo. Afortunadamente para su credibilidad pública, el elefante es otra cosa. Grande, enorme, barrigudo, con una voz capaz de asustar a los menos timoratos y una trompa como no la tiene ningún otro animal de la creación, el elefante nunca podría ser producto de una imaginación, por muy fértil y propensa al riesgo que fuese. El elefante, simplemente, o existía, o no existía. Es por tanto hora de visitarlo, hora de agradecerle la energía con que usó la salvadora trompeta que dios le dio, si ese sitio fuera el valle de josefat habrían resucitado los muertos, pero siendo sólo lo que es, un pedazo bruto de tierra portuguesa ahogado por la niebla donde alguien, quien, estuvo apunto de morir de frío y de abandono, diremos, para no perder del todo la trabajosa comparación en que nos metimos, que hay resurrecciones tan bien administradas que llega a ser posible su ejecución antes de que le sucedan al propio sujeto. Era como si el elefante hubiese pensado, Ese pobre diablo va a morir, voy a resucitarlo. Y aquí tenemos al pobre diablo deshaciéndose en agradecimientos, jurando gratitud para toda la vida, hasta que el cornaca se decidió a preguntarle, Qué es lo que el elefante ha hecho para que le estés tan agradecido, De no ser por él, yo habría muerto de frío o habría sido devorado por los lobos, Y cómo consiguió eso, si no ha salido de aquí desde que se despertó, No ha necesitado salir de aquí, fue suficiente que soplara su trompeta, yo estaba perdido en la niebla y fue su voz la que me salvó, Si alguien puede hablar de las obras y de los hechos de salomón, soy yo, que para eso soy su cornaca, por tanto no vengas con esas tretas de que has oído un barrito, Un barrito, no, los barritos que estas orejas que la tierra ha de comerse fueron tres. El cornaca pensó, Este fulano está loco de atar, se le fue la cabeza con la fiebre de la niebla, eso es lo más seguro, de casos semejantes se ha oído hablar, Después, en voz alta, Para no quedarnos aquí discutiendo barrito sí, barrito no, barrito quizás, pregúntale a esos hombres que vienen por ahí si han oído algo. A los hombres, tres bultos cuyos difusos contornos parecían oscilar y temblar a cada paso, daban inmediatas ganas de preguntarles, Adónde queréis ir con semejante tiempo. Sabemos que no era ésta la pregunta que el maníaco de los barritos les hacía en este momento, y sabemos la respuesta que le estaban dando. Lo que no sabemos es si alguna de estas cosas están relacionadas unas con otras, y cuáles, y cómo. Lo cierto es que el sol, como una inmensa escoba luminosa, rompió de repente la niebla y la empujó a lo lejos. El paisaje se hizo visible en aquello que siempre había sido, piedras, árboles, barrancos, montañas. Los tres hombres ya no están aquí. El cornaca abre la boca para hablar, pero vuelve a cerrarla. El maníaco de los barritos comenzó a perder consistencia y volumen, a encogerse, se hizo redondo, transparente como una pompa de jabón, si es que los pésimos jabones que se fabricaban entonces eran capaces de formar esas maravillas cristalinas que alguien tuvo el genio de inventar, y de repente desapareció de la vista. Hizo plof y se esfumó. Hay onomatopeyas providenciales. Imagínense que teníamos que describir el proceso de evaporación del sujeto con todos los pormenores. Serían necesarias, por menos, diez páginas. Plof."

Ahora vale esperar esta nueva obra de este excelente autor pautada para salir en otoño. Prometo para esa fecha tener todos mis sentidos puestos en otro de los mundos de Saramago.