Sin título

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Que afán el tuyo de pintarte las uñas al pie de la cama mientras yo me decido si prestarle atención a lo que revela tu pantalón por tu posición o seguir viendo el juego que pasan por la televisión.

De repente me agarras mirandote de reojo, mirada que regularmente juzgarías con desdén pero en esa noche extraña, como hace mucho no pasaba, junto a tus uñas acabadas de pintar decidirte ceder a lo que mis ojos ofrecían. Allí no importo más que mi equipo estuviera ganando dentro del televisor.

Ninguno nos detuvimos a tomar las precauciones necesarias; las sábanas eran las blancas acabadas de lavar, a soplar tus uñas recién pintadas [placer del que rara vez me dejas gozar]; el olor a esmalte rodeaba la habitación mientras el color rojo de su textura tintaba las sabanas y mi espalda. A ti te enloqueció, luego de que te vinieras (fue una de esas noches extrañas en la que yo llegaba más tarde a la meta), que tus uñas estuvieran estropeadas, al igual que las sábanas; y para no ser egoísta esperaste que yo cediera.

Tu silencio llenó la habitación, las sábanas fueron a parar al agua, y tu fuiste a parar a la puerta que da al patio, a ver la madrugada, a pintarte de nuevo las uñas. Yo, yo veía las sábanas en el agua aún manchadas y un gabinete lleno de esmaltes.... rojos.

Leer:

Cuando te pintas las uñas

El piso que pisas

Un corazón grande se fue sin decirme adiós

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En mi corta vida nunca había tenido una relación similar con una persona de la edad de Nidia Serra, claro a mis abuelos los he querido con el alma pero esas relaciones rondan en lo maternal/paternal y/o de complices pero con doña Nidia era más de amigo de antaño, como las que tengo con personas que he denominado amigos cercanos.

Con doña Nidia tuve la cercanía que se tiene siempre con un amigo, esa relación a veces de amor/odio y se cariño no de un niño a una madre o viceversa sino de dos conocidos que deciden ser importantes uno con el otro dentro del fragmente de vida que les toco coincidir.

A mi doña Nidia me enseño que para educar se necesita amar de una manera increíble lo que uno hace y saber que uno tiene que entregarle una parte de uno a cada uno de sus estudiantes, que la creatividad proviene del corazón de un niño y que la forma de sacarselo es tocandole esa masa muscular que los libros dicen que guarda los sentimientos y eso solo se hace entregandose.

(...) Un día de octubre del 2005 una niña entregó un cuadro mucho más grande que lo establecido para el concurso de pintura precedido por Nidia Serra [no por la Primera Dama -OJO-] y mientras doña Nidia le explicaba a la madre el tamaño de como deber ser el trabajo yo me encargaba de decirle a la niña, hoja en mano, donde debía de pintar. En vez de llevarse su cuadro, la niña le pidió a doña Nidia que me lo diera a mí. Desde ese momento, y a pesar de las tantas veces que nos sacamos de quicio, supe que una gran persona estaba a mi lado. (...)

Yo la disfrute en vida mi querida amiga y mis recuerdos me permiten revivirla cada día. Las navidades ya no serán lo mismo, te perdono que te hayas escapado sin despedirte, un día de estos me la cobro.

Toy Story 3

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dirigida por: Lee Unkrich

Para 1995 cuando saliera la primera entrega de Toy Story, yo comenzaba a dudar si en realidad yo dejaba mis propios juguetes en un sitio y luego olvidaba donde los puse o si realmente estos cobraban vida y se volvían inertes en el momento en que yo entraba al cuarto, tipo Andy. Para 1999, un poco más crecidito, la fuerza de esta saga me hacía mirar dos veces a mi colección de figura de acción, este año la nostalgia es inmensa y el deseo de jugar de piernas cruzadas en el suelo es incontrolable. Toy Story 3, a diferencias de casi todas las terceras partes, es una maravilla de película.

Mientras 1 y 2 se concentraba en el amor de un niño por sus juguetes, Toy Story 3 trata del delicado tema de que pasa cuando el niño finalmente crece, trama con la que Lee Unkrich logra una cuasi-obra maestra.

¿Porqué Toy Story 3 se podría catalogar al borde de una obra maestra? simple; Si lo que deseas es ser entretenido preparate para lo mejor, si tu fin es buscarle más significado a la historia de trasfondo de esta entrega preaparate para constantemente secarte las lágrimas.

“Toy Story 3 has one glaring problem. You know those glasses that are required to view the sequel in glorious 3-D as director Lee Unkrich intends? You'll be removing them regularly to wipe away tears.” Sean O´Connell -AMC Filmcritic

Pixar, recordando los elementos narrativos que utilizaron en película como “Up” y “Wall-E”, inicia con una secuencia increíble de un Andy que va creciendo a través de los videos caseros que le hiciera su mama en diferentes cumpleaños y en varias de sus grandes aventuras junto a Woody y Buzz en un tipo de alegoría a una madre que rememora los años de su pequeño hijo en víspera del momento en que se embarca fuera de casa hacia la universidad.

Aunque hay respuestas que parecen un poco apresuradas, como cuando los juguetes se dan cuenta que Andy realmente los quiere, Toy Story funciona de manera espectacular y en ningún momento cede el ritmo animado que es difícil mantener durante 90 o más minutos, incluso la misma “Up” y “Wall-E” sufrieron de algunos minutos de más, y seguro Toy Story 3 los tiene pero la verdad es que no se sienten.

El éxito de este tercer capitulo está en que también funciona como una película independiente de las otras dos, tomando en cuenta que el público que se acercará a ver la entrega tal vez ni siquiera a visto la segunda parte que se estrenó hace 11 años, y es precisamente con el inicio que lo hace. Basta ver la aventura inicial y a un Andy jugando en los videos caseros para entender que el proceso de un Andy ya adolescente será doloroso para todos los juguetes en especial para Woody, su compañero de vida.

Desde este momento, “Toy Story 3” es una de las mejores películas estrenadas en este 2010 y otro de los grandes logros de la ya reconocida marca Pixar. Al igual que sus predecesoras, Toy Story 3 es una de las experiencias más simpáticas, entretenidas, dulces y brillantes que tendrás en una sala de cine.

Cortometraje: “Day and Night” dirigido por Teddy Newton


Tal vez uno de los mejores cortos que precede a una película que Pixar presenta hasta la fecha, “Day and Night” trata, de una manera muy a lo Pixar, de llamar la atención a como las personas tendemos a actuar frente a lo desconocido pero como en vez de pelear por esas “diferencias”, un punto medio en el que cada parte pueda disfrutar uno de otro como un atardecer por ejemplo.

“Day and Night” es el vivo ejemplo de que una compañía como Pixar además de hermosos visuales animados nos entrega una narrativa bien tratada con la capacidad de sorprendernos cada vez más.

La alegoría de una vida excepcional

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“En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.”

Rodando los 12 o 13 años, por la fecha en donde los jóvenes que “leen” se vuelven locos por estupideces escritas por Cuauthemoc Sánchez o Coehlo, llegó a mis manos “Ensayo sobre la Ceguera”, el primer libro de Alfaguara que dictaba “Ganador del Premio Nobel” que yo leería y desde allí supe que la relación con este portugués sería una muy especial.

Siguieron “Todos los Nombres”, “El Evangelio según Jesucristo” y “El año de la muerte de Ricardo Reiss” (libro que destaca la habilidad de contar historias que tenía Saramago) y ya leer al portugués para mí se había convertido en una enfermedad. Un personaje tan similar a Woody Allen en cuanto a sus seguidores, sin punto medio [o lo odias o lo amas] y con el cual, en variadas ocasiones, se podían tener sentimientos encontrados, pero la verdad es que eso es que hace a un escritor y a un ente pensante una persona de calidad.

Lo que Saramago me brindó a través de sus letras fue la capacidad de hojear la vida de una perspectiva distinta y esa facultad de inconformidad eterna que hace capaz a un ser humano de cambiar el mundo constantemente, un mundo que el bien claro sabía nunca sería perfecto. Es una capacidad peculiar de estar inconforme con lo que lo rodeaba y aún ser feliz la que identificaba a Saramago, facultad que si es posible asimilar señoras y señores porqué quienes han cambiado el mundo no han sido entes infelices, creanme.

“Todos los días tienen su historia, un solo minuto daría para contar durante años, el mínimo gesto, el desbroce minucioso de una palabra, de una sílaba, de un sonido, por no hablar ya de los pensamientos, que es cosa de mucha enjundia pensar en lo que se piensa, o se pensó, o se está pensando, y qué pensamiento es ese que piensa el otro pensamiento, no acabaríamos nunca.”

Saramago me enseño algo que hace poco me reafirmaría Maggiolo, no se escribe por escribir, la memoria es tal vez la principal enemiga del ser humano y se escribe para no olvidar y al igual que ambos (y que el guionista Charlie Kauffman) temía [temen en el caso de nuestro Maggiolo y de Kauffman] el ser olvidados y prefieren creer en la vida eterna que se crea a través de las obras y debo decir que desde aquella primavera de 1998 en donde un libro de portada negra llegó mi regazo supe que, primero, el Premio Nobel había sido entregado con exactitud ese mismo año; y segundo, que a partir de allí había conocido una figura de esas que viven para siempre.

Tu miedo de ser olvidado se quedó en la tierra mi querido Saramgo, tu vida seguirá rodando por toda una eternidad.

“En el fondo, todos tenemos necesidad de decir quiénes somos y qué es lo que estamos haciendo y la necesidad de dejar algo hecho, porque esta vida no es eterna y dejar cosas hechas puede ser una forma de eternidad.”

Ahora le toca a la bella Pilar desahogar memorias.