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Mostrando las entradas de junio, 2010

Sin título

Que afán el tuyo de pintarte las uñas al pie de la cama mientras yo me decido si prestarle atención a lo que revela tu pantalón por tu posición o seguir viendo el juego que pasan por la televisión.

De repente me agarras mirandote de reojo, mirada que regularmente juzgarías con desdén pero en esa noche extraña, como hace mucho no pasaba, junto a tus uñas acabadas de pintar decidirte ceder a lo que mis ojos ofrecían. Allí no importo más que mi equipo estuviera ganando dentro del televisor.

Ninguno nos detuvimos a tomar las precauciones necesarias; las sábanas eran las blancas acabadas de lavar, a soplar tus uñas recién pintadas [placer del que rara vez me dejas gozar]; el olor a esmalte rodeaba la habitación mientras el color rojo de su textura tintaba las sabanas y mi espalda. A ti te enloqueció, luego de que te vinieras (fue una de esas noches extrañas en la que yo llegaba más tarde a la meta), que tus uñas estuvieran estropeadas, al igual que las sábanas; y para no ser egoísta esperast…

Un corazón grande se fue sin decirme adiós

En mi corta vida nunca había tenido una relación similar con una persona de la edad de Nidia Serra, claro a mis abuelos los he querido con el alma pero esas relaciones rondan en lo maternal/paternal y/o de complices pero con doña Nidia era más de amigo de antaño, como las que tengo con personas que he denominado amigos cercanos.

Con doña Nidia tuve la cercanía que se tiene siempre con un amigo, esa relación a veces de amor/odio y se cariño no de un niño a una madre o viceversa sino de dos conocidos que deciden ser importantes uno con el otro dentro del fragmente de vida que les toco coincidir.

A mi doña Nidia me enseño que para educar se necesita amar de una manera increíble lo que uno hace y saber que uno tiene que entregarle una parte de uno a cada uno de sus estudiantes, que la creatividad proviene del corazón de un niño y que la forma de sacarselo es tocandole esa masa muscular que los libros dicen que guarda los sentimientos y eso solo se hace entregandose.

(...) Un día de octubre d…

Toy Story 3

dirigida por: Lee Unkrich

Para 1995 cuando saliera la primera entrega de Toy Story, yo comenzaba a dudar si en realidad yo dejaba mis propios juguetes en un sitio y luego olvidaba donde los puse o si realmente estos cobraban vida y se volvían inertes en el momento en que yo entraba al cuarto, tipo Andy. Para 1999, un poco más crecidito, la fuerza de esta saga me hacía mirar dos veces a mi colección de figura de acción, este año la nostalgia es inmensa y el deseo de jugar de piernas cruzadas en el suelo es incontrolable. Toy Story 3, a diferencias de casi todas las terceras partes, es una maravilla de película.

Mientras 1 y 2 se concentraba en el amor de un niño por sus juguetes, Toy Story 3 trata del delicado tema de que pasa cuando el niño finalmente crece, trama con la que Lee Unkrich logra una cuasi-obra maestra.

¿Porqué Toy Story 3 se podría catalogar al borde de una obra maestra? simple; Si lo que deseas es ser entretenido preparate para lo mejor, si tu fin es buscarle más significa…

La alegoría de una vida excepcional

“En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.”

Rodando los 12 o 13 años, por la fecha en donde los jóvenes que “leen” se vuelven locos por estupideces escritas por Cuauthemoc Sánchez o Coehlo, llegó a mis manos “Ensayo sobre la Ceguera”, el primer libro de Alfaguara que dictaba “Ganador del Premio Nobel” que yo leería y desde allí supe que la relación con este portugués sería una muy especial.

Siguieron “Todos los Nombres”, “El Evangelio según Jesucristo” y “El año de la muerte de Ricardo Reiss” (libro que destaca la habilidad de contar historias que tenía Saramago) y ya leer al portugués para mí se había convertido en una enfermedad. Un personaje tan similar a Woody Allen en cuanto a sus seguidores, sin punto medio [o lo odias o lo amas] y con el cual…