Retomando a Junot

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Si hay algo que logró Junot Diaz con su peculiar forma de narrar es evadir estrellato fugaz que regularmente tienen la mayoría de los denominados “Best Seller”. Su narrativa ha hecho que sus seguidores esperen ansiados la nueva obra del tal vez el escritor más interesante de la década que actualmente se ha destinado a sus clases y a una que otra publicaciones en lo medios impresos más importantes de los Estados Unidos.

Para continuar y tal vez cerrar con el hecho de que Junot haya implementado su narración estilo “Spanglish”, nunca me cansaré de desmentir esto. El “spanglish” es un estilo de jerga que mezcla en casi una similitud de porcentaje el idioma español y el inglés, para Junot, hablar o incluso escribir de esta forma actualmente es imposible porque el español es un idioma que el no domina. Dentro de sus obras “Drown” y “The Brief and Wondrous life of Oscar Wao” es posible contar las palabras escritas en español y cuando puedes hacer esto en un libro de más de 300 páginas, creanme que está muy lejos de ser spanglish.

Lo último que este personaje le dijo al público dominicana cuando estuvo aquí era que trabajaba en un libro que rondaría sobre los hechos del caso Quirino; si el libro requiere del mismo tiempo que “Oscar Wao” (alrededor de 7 años) nos quedan unos cuantos años por esperar esa nueva producción del escritor dominico/estadounidense (decir dominico/americano, si lo piensan bien, es una estupidez) pero mientras tanto nos regala esta perla a traves de la página digital de “The New Yorker”.

En esta nueva era de revolución digital y de falta de frescas narrativas que no rocen en el plagio de las grandes obras y autores que ya conocemos, Junot se planta como un pilar de la narrativa declarando que es posible, sin darle mucha hermosura a una narración, contar una historia tal cual como puede pasar, con un estilo definido en donde lo del día a día es bastante interesante y lo creativo de una historia ya no es inventarse un mundo fuera de este (por más hermoso que eso sea) sino tener la capacidad de contar, a regañadientes, lo que se siente estar viviendo en este.

Foto: Ángela Castro

“...Wao” con sus matices anti-trujillista y anti-balaguerista y su gran contenido “nerd” hacen de la historia una perfecta para la actualidad; un viento fresco para una literatura (la nuestra) tan saturada de obras sobre los 30 años de dictaduras pero que Diaz sabe tratar de una forma muy peculiar. Ahora “The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao” puede parecerse mucho a “The Godfather II” de Francis Ford Coppola porque es posible disfrutarla como un ente individual, pero se aprecia aún más si se ve la primera parte (The Godfather) en el caso del libro de Junot, si antes se han leído sus historias cortas publicada en su primer libro “Drown”.

Aquí su nueva historia corta: The Pura Principle

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El culto de Junot


Captando: Junot Diaz

Cinema Bohemio: El Secreto de sus Ojos (2009)

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escrita y dirigda por Juan José Campanella

"Vos dijiste cadena perpetua"

Confunde con una historia de amor sin sentido que le quita mucho peso a una ya gastada trama policial.


En “El secreto de sus ojos” Juan José Campanella nos invita a conocer la historia de un abogado detective (Ricardo Darín) un caso “sin resolver” y del amor secreto que siente (o sienten entre ellos) por su nueva jefa.

De inicio el realizador comete el error de vendernos una película completamente diferente a lo que a lo largo de ella vemos. Por la sinopsis sabemos que es un policial y que hay una historia de amor, pero al iniciar la película nos deja entender que la historia de amor es más fuerte y narrativamente en conjunto con lo sucede y no es así.

La historia: Benjamin Esposito (un automatico Ricardo Darín) quiere saber que realmente pasó 25 años atrás y ya en su retiro comienza a escribir sobre dicho caso y vuelve a ver a su antigua jefa Irene Menendez (Soledad Villamil) para recapitular todo lo sucedido durante el famoso caso de la muerte de la esposa de Ricardo Morales (Pablo Rago) [el personaje más sobresaliente junto al de Pablo Sandoval].

Como la película está contada en jugando entre un “timeline” de 25 años, los personajes deben verse 25 años más viejos y aquí es donde falla la película. El maquillaje de ambos Darín y Villamil es defectuoso y cuando un maquillaje falla inmediatamente uno deja de creer en el personaje que tiene en pantalla. Las facciones de edad se ven tan falsas que distraen al espectador de lo que realmente sucede en la película.

Campanella realiza una historia que fácilmente pudo ser contada en mucho menos tiempo, por lo tanto regala escenas y situaciones que a fin de cuentas no aportan nada a la historia. La inexistente historia de amor que no llega a ningún sitio es distrayendo de todo lo que pasa. Mientras ocurre el suceso policial uno se pregunta que anda pasando con Benjamín e Irene, dos personajes que fuera de una escena innecesaria en una estación del tren y una escena final que debió haber ocurrido más pronto, no dice nada de lo que ellos supuestamente sienten uno por el otro.

Fuera de la buena realización en una escena especifica donde se mezclan muy bien los efectos especiales (creando un partido de fútbol de los años 70) con el material filmado, “El secreto de sus ojos” no pasa de ser un “Crowd pleaser” simple y trillado.

“Un hombre puede cambiar lo que sea; su cara, su casa, su familia, su novia, su religion, su Dios. Pero hay algo que no puede cambiar. Un hombre no puede cambiar su pasión”.

Vale destacar el bombardeo de escenas ya vista que el director siente la necesidad de mostrarnos para que entendamos el climax de la historia que para la misma fue muy bueno lástima que Campanella haya sentido la necesidad de proseguir con un su infame historia de amor.