Cine es... Navidad

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La navidad en el cine es casi tan antigua como el mismo arte. Las películas han utilizado esta época como fondo desde sus inicios y casi de inmediato, anualmente, lanzan un número de entregas con mensajes navideños que para esta época no pueden faltar.

Aquí algunas entregas muy buenas con el tema navideño.

A Christmas Carol (1984)
Dir. Clive Donnen
George C. Scott
Frank Finlay… ver más

The Grinch (2000)
Dir. Ron Howard
Jim Carrey
Taylor Momsen… ver más

The Polar Express (2004)
Dir. Robert Zemeckis
Tom Hanks
Leslie Hartes… ver más

Home Alone (1990)
Dir. Chris Columbus
Macauly Culkin
Joe Pesci
Daniel Stern… ver más

Joyeux Noël (2005)
Dir. Christian Carion
Diane Kruger
Natalie Dessay
Benno Fürman… ver más

The nightmare before Christmas (1993)
Dir. Tim Burton
Danny Elfman
Chris Sarandon
Catherine O´hara… ver más

It’s a wonderfull life (1946)
Dir. Frank Capra
James Stewart
Donna Reed… ver más

Pieces of April (2003)
Dir. Peter Hedges
Katie Holmes
Derek Luke
Oliver Platt... ver más

Love Actually (2003)

Dir. Richard Curtis
Bill Nighty
Liam Neeson
Emma Thomson… ver más

Die Hard (1988)
Dir. John Metierman
Bruce Willis
Reginald Veljohnson
Bonnie Bedelia... ver más

Mensajes navideños

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Una de las tantas cosas hermosas que tiene esta época del año son aquellos mensajes que te llegan, ya sea cara a cara, en cartas o vía correo electrónicos en donde te desean lo mejor y te brindan mucho amor.

La calidez de esas palabras lo llenan a uno de alegría y paz y más cuando son amigos o familiares que se encuentran muy lejos que solo cuentan con esta vía para expresar sus sentimientos.

Vale decir también que como andan las cosas, ya poco a poco uno debe conformarse con esto, no podemos esperar recibir regalos todo el tiempo, la cosa no esta para eso, y estos mensajitos superan cualquier regalo físico, porque las palabras tienen una fuerza única y más cuando están cargadas de sentimientos o acompañados de una imagen cómica como la que adorna este post.

Pero me parece que todo esto se olvida cuando el contenido del “mensaje navideño” dicta de la siguiente manera:

“Estas líneas tienen el propósito de expresarle sinceros deseos de salud, paz y prosperidad en el 2008 y siempre junto a los suyos. Sin embargo, debo llamar la atención sobre reiteradas violaciones a la hora de ingresos a labores, así como ausencias injustificadas en que incurren no pocos de nuestros empleados y funcionarios. Es obvio que las personas aludidas entenderán que el suscrito no permitirá que esa situación anómala perdure más allá de tiempo en que se puedan leer estas líneas. Por esta misma vía estoy participando de la situación a la Directora General de Recursos Humanos, para los fines que- ojala no sea necesario- tengan que asumirse. El ********** es una institución que ha obtenido sus reconocidos éxitos sobre la base del trabajo entusiasta y la disciplina conciente. Aprovecho la oportunidad para reiterarles deseos de unas felices fiestas y venturoso año nuevo.”

Este fue el mensaje navideño que yo y mis compañeros de trabajo recibimos de nuestro adorado jefe un 24 de diciembre del presente año.

Vandalismo con nostalgia y espíritu navideño

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¿Qué haces cuando te es prohibido entrar a un sitio en donde años atrás odiabas tener que ir todo los días? Fácil, entras a la fuerza. Esta es la historia de un 25 de diciembre del 2007 en el Instituto Yody.

Orquestado por tres antiguos estudiantes de diferentes promociones, el viaje nostálgico por las ruinas de lo que fuera nuestro antiguo centro educativo comenzó como respuesta a “buscar algo que hacer” en lo que en la historia es un día de resacas o de bebidas continuas.

Minimizado a ruinas el Yody parece mucho más pequeño que lo que era cuando lo frecuentamos, las vivencias en al área de básica de nivel medio, en el salón de informatica y en el recreo se hacian presente mientras caminabamos por los escombros de lo que fue alguna vez nuetro segundo hogar.

Lo sorprendente fue encontrar trabajos de antaños tirados en el suelo de lo que era antes la biblioteca, que parece haber reducido su tamaño, donde aparecían trabajos de mis compañeros y de otros estudiantes de cuando cursábamos básica y principios de media.
A mi me sorprendió mucho ver que a pesar de tantos escombros un mural en el área de pintura en perfectas condiciones que dicta “En cada niño vive el alma de un artista”, una imagen de cinco niños pintando que tiene allí una eternidad.

Y en realidad podemos decir lo que queramos, de no querer saber más de nuestro colegio, de que esto que lo otro, pero remembrando en lo sencilla que era la vida por esos tiempos y lo bueno de todas “las primeras cosas” – yo me di mi primer beso en esa esquina (confesó uno de los vandalos) es imposible no sentir nostalgia a pasar cerca o estar dentro de tu antiguo centro de educación y en especial cuando se encuentra en las condiciones de un Yody que a principio de este año anunció que cerraba sus puertas por razones aún desconocidas.

Yo soy uno que daría todo por estar jugando “Yun”, por estar haciendole la vida imposible a Geralda y a los profesores de idiomas, por visitar interdiario la dirección y por oír las cursis letras de “Compañeros y amigos de la escuela….”

Hasta aquí me quedo con estas imágenes que dan grima de un centro donde hubo tanta vida.

Captando

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Apuntando al paraíso

!Saludos cordiales!

Orlando sin fin

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Por fin, Orlando sin fin,
Por tu voz tan poderosa
Quedo la junta hermosa
Cuando condeno a Joaquin,
El despiadado arlequín
Que intento callar tu voz
Y por un mando feroz
Cumplió su cometido,
Más no te han reprimido
Querido Orlando sin fin.

Kelvyn herrera

Lo que quiero

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Quiero bombillitos que vuelvan a adornar la penumbra de mi casa en las navidades.

Quiero coquitos, dulcitos, vinos malos (buenos), ponches, romo, en pocas palabras alcohol y chucherias.

Quiero, tirando al cliché, la familia junta el 24 o el 31 como ocurría antes de la pubertad.

Quiero que mi decisión fuera entre ir a Cuesta centro del juguete a pisar la pantalla que estaba en el suelo o ir a La Novia de Villa a ver la gran variedad de G I Joes.

Quiero felaciones candentes y polvos en baños públicos.

Quiero andar de caminata tarde (temprano) de la madrugada sin pensar en el mañana.

Quiero sexo en la oficina con alguna de mis compañeras sin pensar en las cámaras o en lo que dirán los demás.

Quiero mis amigos de antes y las fiestas hasta el mediodía del cole.

Quiero no sentir preocupación por le futuro inmediato.

Quiero la vida de mis padres como ellos la quisieran y no con el duro golpe de la realidad.

Quiero ver ciertas personas vivas.

Quiero……

Quiero bailar pegadito un set entero de Ramón Orlando.

Quiero pegar mi frente a la tuya, rozar las narices y abstenernos de un beso hasta el momento indicado.

Quiero el charamico en mi cuarto.

Quiero un cariño nuevo.

Quiero felicitar a mi hermano en persona el día de nuestro cumple aunque no siempre nos soportemos.

Quiero dejar de pasar un invierno, que parece eterno, en mi cama.

Quiero, en realidad muchas cosas, pero me conformó con el poco tiempo, intercalado, en que consigo la felicidad.

En blanco (2)

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A todos nos llega ese momento, ese momento en donde las letras no se juntan, donde nada tiene sentido escribirlo, donde las página en blanco te acosan como serpientes venenosas. Mi preocupación es que me está pasando muy a menudo.

Las pendejadas llegan a la cabeza y andan flotando en el ambiente pero se me hace difícil manejarlas de formas jocosa y escrita para llenar una o dos páginas y resumirlas para que Chelu no me pelee.

Los deportes no me están brindando las ideas que normalmente me dan, a pesar de la buena pelea de Ricky Hatton contra Floyd Mayweather, no he podido hacer un análisis deportivo en mucho tiempo.

Los hechos me cansan, los escapes se escaparon, a estas alturas no consigo expresar el placer de leer algo interesante y los rostros no son los que quiero ver, necesito de esos rostros maravillados que en los últimos días han brillado por su ausencia.

La música está como repetitiva y tengo un par de meses que no me saludo con la sala de cine.

Cine es ha probado ser un proyecto difícil, cuando quiero recapacitar sobre películas, ellas me traicionan y zarpan de mi cabeza, tendre que hablar con Manuel para poder amarrarlas cuando pienso en ellas. Así como el hace con su música.

Y no crean que el fuego en la piel no se siente, las anécdotas del pasado y las que me imagino cuando me cruza una beldad de verdad andan por ahí pero no terminan de detenerse lo suficiente para que pueda llenar el gran demonio blando (la hoja en blanco).

Mi microscopio anda polvoriento tengo un tiempito que no lo utilizo en mi mismo ni en lo que me rodea, espero que el polvo no le afecte ninguna de las piezas esenciales porque ya está de uso y de una buena limpieza.

Por lo pronto los dejo con este grito de ayuda, si se podría decir así, y trataré de buscar inspiración en sus rincones que no las encuentro.

Nota: parece que el microscopio funciona después de todo, lo he utilizado para este post.

El derecho a quejarse

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En la historia de la vida, una de las frases que más se utilizan como forma de tal vez consolar o hacer sentir mejor a una persona es diciéndole: “da gracias que no estas en tal situación, o que no estas pasando por esto”, “que los niños que se están muriendo de hambre” “que esto que lo otro”.

No quisiera parecer frío, o inmune a lo que pase a mi alrededor, pero en pocas palabras me quieren contener o contener a todas las personas cuando hacen alguna rabieta o están incómodos por algo que le ha pasado con el “hay personas que están peores que tú”.

Es buena y válida la afirmación, yo soy agraciado comparado con muchas personas en el mundo, eso no los podemos negar, pero que yo pierda el derecho a quejarme por esa afirmación por esos hechos no creo que sea justa.

Que en la factura me frieguen, que el sueldo sea maldito, que cada día me encuentre con obstáculos inverosímiles no pueda yo echar maldiciones al cielo porque puedo comer día a día y otras personas no, o algo por el estilo. Los problemas los tienen todo el mundo, entonces el mío no tiene importancia.

Esto pudiera tener una categoría de yoísta, pónganlo como quieran, pero si un día no quiero hablar con alguien, que los coños andan de sobra, no crean que van lograr la tranquilidad de alguien con estas afirmaciones, al contrario la empeoran, con estas afirmaciones una persona puede llegar a sentirse culpable por situaciones de las cuales no tiene control y empeorar su estado.

Así que no me vengan a quitar mi derecho de cabronearme porque fulano mantiene 500 hijos y yo ninguno y por esto no me puedo quejar porque estoy mejor que él, es un derecho que tengo, es un desahogo, si a eso fuéramos, todo el mundo tiene una persona que está peor que él, o alguien conoce la persona que peor se encuentra en el mundo, para hacerle un reconocimiento que lo avala como el único que por ley se puede quejar en este mundo.

Como fiel apoyador de las denominadas “malaspalabras” porque hacen exclamación donde se necesita me asisto de tal vez la más utilizada o la que se pelea el primer lugar.

¡COÑO!

La navidad de mi vecina

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El destello de las pequeñas luces de su balcón iluminan las penumbras del mio. Su ánimo de cocinadera y pasteleria despierta mi apetito y me dan ganas de volar a ese hermoso mundo que le llaman la navidad.

Donde se ha ido la festividad de mi casa, me la podrían devolver. ¿Funcionarán esos bombillitos que tienen más de tres años sin uso? ¿Parpadearán? ¿Tendrá mi alegre vecina algunos que me preste?

Quisiera volver a soñar de la misma forma que lo hacia cuando más pequeño, cuando me entretenía con las luces de los arbolitos y con las que decoraban la marquesina, quisiera contar el palpadeo de las azules, de las rojas y de las amarrillas, cuantas bolas han puesto en el árbol y cuantas más harán falta.

Ando en ardua búsqueda de mi animo navideño, tal vez mi cumpleaños me lo pueda brindar, o a lo mejor no, si alguien encuentra el cajoncito que guarde hace un tiempo donde se encuentra mi arbolitos, las luces blancas y las de colores, los mitos y las cebollitas, favor llamarme que estoy preocupado.

Mientras tanto miro los Santa Claus, el arbolito y las luces de la casa de al lado, y sigo imaginando la hermosa navidad de mi vecina.