El WBC según este bohemio

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Ya es noticia vieja, en un “juegazo” Japón derrotó a Korea para convertirse en el campeón de la “Serie Mundial” de béisbol y no de la final de las Grandes Ligas. Japón es el único campeón del World Baseball Classic ganando por segundo torneo consecutivo en la misma cantidad de realización.

Sin embargo, por más que me gustaría hablar de las 4 horas de juego del pasado lunes, quisiera hablar del Clásico en general y del “tabú” que es en estos momentos hablar de nuestra selección.

Como ávido fanático deportivo, mis favoritos son el béisbol y el fútbol (no soccer, fútbol) y debido a esto, en estos enfrentamientos internacionales no falta la comparación entre ambos deporte, son abordar mucho, la disciplina que se tiene con esto en el fútbol aplasta totalmente al béisbol porque el World Baseball Classic todavía es para sus organizadores: un puro relajo.

No es excusa alguna que nos hubieran rechazado el “maso” de peloteros (aunque al final si nos falto una primera base neta) porque nuestro equipo, en papel, era uno de los mejores y cuidado si el mejor. Pero la falta de deseo, que yo le atribuyo la gran falta de educación, de nuestros “representantes” nos llevó a la inminente derrota a manos de una selección que más de ser sorpresa, supo mantenerse agarrado ante un equipo que claramente no le importaba ganar.

Mi reproche va también a los dirigentes de la selección, por sus decisiones con falta de criterio, por no darles oportunidad a muchachos que quieren jugar y que nos representarían mejor, por la decisión de Felipe Alou, la verdad no me gustó desde un principio, me explico:

El maestro Felipe, puede ser lo más conocedor del juego que quiera pero desde un principio mostró su cierta debilidad. En el 2006 a Acta se le perdona un poco porque era la primera vez del torneo y había que esperar para ver como todo ocurría. Ya en el segundo torneo es vergüenza para nosotros.

Fue un error creer que por ser fulanito de tal, en algún momento saldría el gran batazo, pero no fue así, esto no es “Spring Training” se nota cuando un jugador no está en forma en el primer swing y es a sentarte que vas, algo que debió haber hecho con José Guillen y con su hijo, que nada buscaba en el equipo.

Sus decisiones de no jugar agresivo le costaron, al igual que la decisión de sustituir a Willy Taveras, su bateador más inteligente, por el témpano de Moises. Introducir a Carlos Mármol en la última entrada fue el “suspiro en el biscocho”; teniendo lanzadores calientes, tirando buenos innings anteriormente decide por irse con el lanzador que menos ha tirado en el clásico para cerrar la victoria. Como dirían ahora “WTF”.

Fuera de Felipe, los periodistas y representantes de esta hermosa selección no hicieron más que sentarse a disfrutar el desastre. “El clásico habló” escuche un compatriota decir en la primera derrota dominicana, le aseguro que a él le hubiera gustado no tener la razón.

Daba gusto de verdad leer todo lo que decía Fidel en su reflexión publicada por el periódico Granma. No se quedó callado, para el era un orgullo que su selección participara en una competencia de tal magnitud a pesar de ser organizada por sus “enemigos” que claramente hicieron, de nuevo, lo imposible para ganar.

Haciendo un paréntesis, ya que me involucre rápidamente en Estados Unidos, no creo que le hubiera sido posible a ningún equipo tener adiciones de último minuto como las de los “gringos”. Brian Roberts entró en segunda ronda y fue clave para derrotar a Holanda y Evan Longoria fue introducido a la selección “USA” en la semifinal con Japón. De nosotros o Venezuela o México sufrir alguna lesión ¿usted cree que habría sido posible tener adiciones de último momento como la selección de los Estados Unidos?

Creo que está de más decir que Brian Roberts y Evan Longoria son tal vez los mejores del momento en su posición. Al igual que todo el resto de sus compañeros en la selección gringa, son piezas claves en sus respectivos equipos de Grandes Ligas.

Periodistas y directivos de gobiernos de los diferentes países alababan a sus jugadores, aquí se celebraba en silencio. Ni siquiera para este mini gusto, aquella victoria 9-0 frente a Panamá, inspiró a nuestro tan elocuente presidente, o a sus asesores (si son ellos los que escriben) a decir algo a favor o en contra de sus representantes, pero que va, nos cuesta soñar y cambiarle una que otra palabra a las reflexiones de Fidel para sentirlas de uno.

El cambio necesario del nombre de “Serie Mundial” puede que no ocurra por mucho tiempo, tal vez nunca, peor la verdad ahí que decirla, la última vez que hubo otro país que no fuera Estados Unidos envuelto en la Serie Mundial fue en 1993 cuando los Toronto Blue Jays (equipo con residencia en Canadá) derrotó a los Phillies de Philadelphia, después la tan aclamada Serie Mundial ha sido siempre entre equipos de ciudades o estados de Estados Unidos. Los chicos de la Major League debieran apreciar que la final de la NBA se llama “NBA Finals”, las de NFL “Super Bowl”, las de la NHL “Stanley Cup Finals”, debieran buscar un nombre alusivo al deporte, después de todo el trofeo es un conjunto de banderas y no un mundo como lo es el del ¡Clásico!


Yo no seré tan drástico como un amigo mío, que declaró no hablar más de pelota y hasta ahora lo mantiene, yo soy un fanático enfermo y espero con ansías las Grandes Ligas y ver a mi equipo los Atlanta Braves ganar algo por que andamos en sequía. Lo que si no me sentiré grato de apoyar es celebrar los logros dominicanos en las Grandes Ligas, tal vez los de Rafael Soriano porque está en mi equipo, pero esos logros no son más que orgullos personales no nacionales, eso ha quedado demostrado en la “bofetada” que nos han dado todos en este pasado clásico.

Pero nada, hasta abril para gritar por los Bravos. En octubre por las Águilas y por los Bravos (¡ojala!) y de vuelta en febrero por el club dominicano que avance a la Serie del Caribe aunque sean los Tigres del Licey. Y esperar que el 2013 este lleno de estrellas que quieran jugar, que practiquen desde diciembre como los nipones, después de todo, solo es cada cuatro años, y que sea Tony Peña el manager.

Los asiáticos dieron cátedra, porque incluso los de China y Taipei China daba gusto verlos jugar aunque están destinados a perder por mucho tiempo, puesto que tienen las dos mejores selecciones del mundo en su grupo.

Los mejores equipos: Japón, Korea y Cuba.
Con más corazón: Cuba, Venezuela y México.

Paparazismo

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Cuando uno anda encaquetao´ con una cámara uno le da ese deseo de tirarle foto a todo, el deseo es más fuerte con una cámara nueva porque hay que quemar la fiebre. Sin embargo nosotros sentimos el deber de tomarle fotos al sexo que nos atrae, por ejemplo el hombre a la mujer o la mujer al hombre (que es lo lógico ¿verdad?).

Entonces, fuera de esas fotos de trabajos o artísticas uno ve alguien pasar, que le atrae claro, y se le mete el paparazi y no importa que la foto salga fea, quemada, oscura o que el objetivo no este en su mejor pose, una la toma para tenerla ahí tirada y eventualmente borrarla. Lo lindo es que este tipo de fotos hace rico a muchos “fotográfos” nosotros lo utilizamos solo para recordar una conversación, un momento o simplemente una cara, que aunque tu lente no la favoreciera, tu sabes que era (es) hermosa.

Aquí el ejemplo: “Una gringuita en los Haitises”

Heat me up!

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My mouth already broken up, las manos que no las siento, el miedo constante de contraer una fiebre endiablada por el cambio de temperatura entre la calle y los apartamentos make me realize that it was probably not a good idea to come to NY at this time of the year.

Eran los primeros días de mi viaje de desquite; por el momento era: “Fuck DR, embrace NY, bitch” por lo tanto era necesario aprender rápido a lidiar con el frío porque estar trancado en un apartamento no era una opción.

Pero ahora no quiero hablar de mis odiseas on the frozen streets of Manhattan, sino hablar de mis encuentros cercanos con la calefacción de las residencias que gozaban de mi presencia.

If was kind of a shock for me to actually hear the heater talking to me at middle of the night, en serio, la vaina se pasaba la primeras horas de la noche llamandome con un constante “pssssss”, after that it was a whole weir conversation which I ended up replying: “Shut the fuck up!, dejame dormir coño”. I could hear my auntie probably saying: “Irene (my loving mother) me mandó un maldito loco para acá fue”.

Luego de unos días me acostumbré a los sonidos y las conversaciones “marsianicas” de la calefacción de mi habitación, i think i probably spoken to it a couple times i came home drunk from downtown.

Como si escuchar y hablar con la calefacción no fuera suficiente, hearing people banging on the heater so the super turn on the heat did it!. Está gente se está volviendo loca, arropensé bien coño, im from DR and you don´t see me crying like a bitch (until now).

La verdad es que los primeros dos o tres días fueron un poco complicados, mientras me quedaba en mi habitación recorría, como es lo normal, a cualquier libro que tuviera cerca, but try changing the pages wearing some fucking gloves.

Empero, me adapte a la cambiante temperatura que viví en NY hasta el punto de que extraño el golpe frío cuando abría la puerta entre el 115 de Vermileya y la misma Vermilyea Ave. Hasta bautizamos las temperaturas con nuestros propios términos: de madre, que pica y de pinga which means: “Fucking cold!”.

Boarding Gate

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¡Ya era hora! fue lo primero que llegó a mi cabeza cuando esperaba ya cerca de la puerta de abordaje en el Aeropuerto Las América.

Era hora de que saliera de la rutina, de que viajara por placer y no con motivo laboral, era hora de salir de mi país para poder extrañarlo, de ir a esa ciudad, a ese estado que tanto me seduce, de visitar un país tan odiado como amado, de buscar nuevas fuentes de inspiración.

“El mejor gobierno que ha pasado por aquí es el de Antonio Guzmán” fueron las palabras que hicieron que levantara la cabeza de mi cuadernillo para salir de mi reflexión personal y notar que uno de los pasajeros se dirigía específicamente a mí. “Ustedes seguro no lo van a saber porque son muy jóvenes, pero es verdad” – exclamó dirigiéndose a mí y a otro muchacho.

Desde este momento desee estar metido en el avión, pero una hora todavía faltaba una hora.

“Ese señor aquí dejo entrar todo los que tenían impedimento de entrada, y despidió a todos los que eran generales” – continuaba el fanático del gobierno perredeísta mientras que en otro lado, otro pana le decía a una doña que si se comía ese sándwich no se iba a poder parar de lo grande que era.

“Mi novia me lleva siempre sándwich parecidos pero mi esposa es que siempre se los come” – sin comentarios.

Abordando el avión fui el único agraciado que sacaron de la fila para revisarlo cual terrorista. Con un coat en las manos con mil bolsillos, tuve que abrirle uno por uno, además de sacar mi cámara, laptop, quitarme los tenis y ver como casi los rompe el gran HP. Pero por suerte había dejado mi nitroglicerina y demás utensilios bélicos y pude abordar el avión.

Sorprendentemente, luego de ver en las alturas un avión que nos acompañaba decidí sumirme en la música de los 80 que brindaba la aerolínea y caí rendido mientras miraba (sin escuchar) una que otra escena de “The Duchess”.

Mi felicidad no duró mucho, la azafata se torno maternal y entendió que era imprescindible que yo me comiera el “single-serving plate of shit” que te dan en los vuelos y decidió despertarme, la muy maldita. Sus dos “Im really sorry” fueron la respuesta al ver mi cara de “alegría” por su canto de gallo mañanero.

El sueño no lo volví a cojer, después de terminar con el “single – serving lunch”, “single serving butter” y “single serving bread” solo me quedaba leer y ver la tétrica nada por la ventana.

La ciudad que nunca duerme estaba bajo nosotros, eran las 7:30 p.m. y mi ventana estaba helada; estaba en New York.

Mi primera experiencia fue que al salir a la misma velocidad de los cientos de personas, me encontré con un compañero de vicio en las afueras del aeropuerto. Mientras esperaba que vinieran a recoger, hablando entre dientes le pedí fuego al compañero, que con cara de sorpresa me prendía el cigarro al mismo momento que me decía “Aren´t you cold?”. Removiéndome el cigarro de la boca para expulsar la primera bocanada entendí que no sentía mis manos y que solo un hoodie cubría mi cuerpo, el abrigo lo tenía encima del carrito todavía. ¡Plop!

¡Que manera de comenzar a lidiar con el frío! ¡You dumbass!