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Mostrando las entradas de octubre, 2007

Rastros del naufragio

El panorama no es muy lindo, pero nosotros podemos ayudar, ropa, calzados pero en especial comida, enlatadas, comidas para estas personas que han visto extinguidas sus moradas y su estilo de vida, nuestra ayuda es importante y puede reparar los corazones rotos regados por toda la República Dominicana en una vista semejante o peor que Katrina.

Me uno a los compañeros Joan, Mattias y José Peguero que buscan dentro de lo posible brindar una ayuda como siempre lo ha sabido hacer la sociedad bloguera.

Todo lo que puedan donar es aceptable.

Particulares a la lluvia

-¿Cuéntame ya estas allá?
-Anja ¿y tu vienes?
-Esta lloviendo
-No importa esto esta chulisimo
-Te llamo cuando llegue
-Cool

La fiesta encendida, los tragos en su buena al igual que el aguacero de afuera, ella llama que se encuentra en medio del diluvio y distingo el sonido del radio del taxi en el que se encuentra.

Salgo, a protegerla de alguna posible caída, porque sin sombrilla no la puedo proteger de mojarse, a ella no le importa, entramos nos escondimos entre el grupo, cherchamos todos, aprovecho y paso por el bar para buscar los dos tragos.

Caen los primeros sorbos de alcohol, nos lanzamos a la pista con un merenguito apretado, siento su pecho, el amigo amenaza con hacer presencia pero lo controlo, piruetas van y piruetas vienes, tres canciones corridas y luego a la mesa a seguir con los tragos.

Coqueteo, momentos Kodak, fotos del coro, típica noche de bar, la sacan a bailar me quedo hablando con los restantes del grupo, la busco para observarla, ella desde allá me sonríe y me mira fijo h…

Desespero a la luz de la vela

Ya hace mucho tiempo que no ocurría, si sabemos que acá es poco lo que dura la luz, pero luego de existen los inversores y plantas eléctricas, o nos robamos la luz, rara vez nos encontramos a oscuras por mucho rato.

Con estos días de lluvias gracias a Noel, fueron casi dos noches completas que pase sin luz y sin agua.

Normalmente en situaciones como esta yo no perdía el control, en mi infancia se me era muy difícil castigar a mi y a mi hermano, si nos quitaban la televisión y el nintendo, simplemente nos retirábamos a leer algún paquito o libro. Lo mismo pasaba cuando se iba la luz en aquella casa de una planta en Villa Mella; a la luz de una vela podía disfrutar de las ocurrencias de Condorito (escondido) o de las anécdotas de los libros de la editora Barco de Vapor.

Pero hoy en día no disfruto de esa ventaja, cuando a la luz de la luna vuelva a desaparecer la luz eléctrica me veré a vagar los rincones de mi casa sin rumbo, porque con la computadora inservible al igual que la televisión…

Las rutas por donde escapo

Desde de temprano me desayuno con letras, para calmar las tenciones que me ofrecen las primeras horas de la mañana, trato de evitar las “mismas vainas” que presenta la prensa pero siempre me atrapa.

Me pierdo en los escritos de Joan y en la catarsis de Alexei, me deleito del sabor del Chef y busco refugio en las anécdotas de Cheluca, en lo que tomo aliento después de que el día conspira con mi “tranquilidad” me transporto a las ocurrencias de REL y de Manuel para luego sentir las transpiraciones de Bebel y Álvida.

La música se confunde entre Rock y Trova mientras un llanto interno espera con ansía otro espacio que me transporte a un lugar lejano y me siento afortunado porque me doy cuenta que puedo ver la Luna a cualquier hora del día.

Un aguacerito encantador ha llegado a mí últimamente y para no mojarme tanto busco techo en el laberinto de Damián y así voy creando más respiro que asfixia.

Caminando por espinas, prendo un cigarro y pido un deseo, y me llega la pesadilla realidad de las a…

En blanco

Allí esta resplandeciente, retándome, desafiándome, me oculto lo más que pueda pero se que no puedo escapar, me enloquece, el reflejo de la bombilla en su cuerpo me quema los ojos, no encuentro nada en mi guerra personal, pareciera que interviniera un mundo en mi destino y mi fusil ha desaparecido, trato de ignorarla porque no tengo con que batallar, su mirada es penetrante, estoy a punto de quebrar, ya no resisto más, y justamente cuando creo perder la cabeza el lápiz hace su presencia.

Un poquito

Denme un poquito, un chin, un espacio, de dos pasos, una vertiente, una ranura, una brecha, el espacio de las letras, las divisiones de las hojas, de las cuerdas de guitarra, lo que separa los mosaicos, un roce, una brisa, lo que sea, pero algo, solamente algo….

Un antes y después: el trayecto de la Churchill

A finales de mi infancia y comienzo de mi adolescencia, el trayecto de la churchill (desde la Gustavo hasta Plaza Central) se había convertido en algo cotidiano para mí.

Normalmente mis salidas eran ir al cine y jugar “maquinitas” y siempre nos juntábamos en casa de un amigo de nosotros que vivía en la Gustavo para hacer el trayecto caminando hasta Plaza Central.

Hoy en día, que este trayecto es uno que debo caminar diario, recuerdo las diferencias de caminarlo de antaño.

No recuerdo bien que había donde hoy besa los cielos Acrópolis o que rondaba el área del recién remodelado KFC (Kentucky Fried Chicken); las vallas y los rascacielos eran inexistentes, la Plaza Paseo de la Churchill no era siquiera una niña de teta, la revolución de los locales de comida rápida no existía, y las cosas eran utópicamente mucho más baratas.

Cuando no queríamos caminar podíamos escoger entre el transporte público, que como diría Tony Almont en una canción “le pase cinco pesos, y no me devolvió” podías pagar …

La dinastía sigue...en busca del 20

Es que no hay que hablar mucho, las Águilas son las Águilas, unos abusadores que ni siquiera debieran estar jugando, el premio debiera serle otorgado antes del pitcheo inicial.

Es que el amarrillo es de grandeza, desde octubre cuando se mira el sol no se ve otra cosa que un águila brillando.

Todos son presa de este animal majestuoso que surca los cielos y acaba con todos los que se le pasen por el frente.

No voy hablar mucho, déjense de vaina qué el mambo ya comenzó, que los bates amarrillos andan sonando, que se dejen de vainas los azulitos, los rojos, los azules oscuros, los verdes y los color vino que no van para parte.

Piecitos

¿Por donde andan fieles compañeros?¿adonde se han marchado? necesito caminar y correr, ya no aguanto está cama, adonde se han ido sin mí y porque no me han dicho cuando volverán.

¿Qué hago ahora que no tengo con que pisar?, el suelo lo he besado y no de buena forma, porque mis piecitos me han abandonado he sufrido el mismo destino de Vicente Holgado, mis compañeros han conspirados en mi contra y me han abandonado.

¿Me habrán dejado sin zapatos? ¿Cuántos se habrán llevado?, hum, para lo que me interesan los calzados a estas alturas, los que los llenan ya no están conmigo. ¿Se habrán ido juntos? ¿se habrán separado y tomado su propio camino?

Donde quiera que estén les pido perdón, perdón por los caminos rocosos, por la ardiente arena de la playa, por los zapatos apretados, por el uso excesivo de los Converse, por las interminables caminatas descalzo en la casa, por la esponja de lavado dura, por la suave, por el lodo, por las espinas.

Perdonen el nunca haber consultado con ustedes por donde…

Ecos de un cuarto de hotel

(¿Y este quién será? ¿Lo recordaré? ¿Hará cosa entretenidas? Ha hecho lo mismo que muchos, tira el equipaje y sale despavorido por la puerta, será que la primera impresión no es buena, o siempre tienen algo que hacer cuando llegan).

Ahora todos andan con tecnología, que escribe este individuo en su computadora, este se ve joven y viejo a la vez, en que andará por aquí.

-¿Porqué hablas como si no estuviera aquí?
-Hasta que por fin alguien me responde, como es posible que me escuche.
-Acabo de llegar, pero te confieso que necesito la compañía.
-Tan joven y tan melancólico.
-No, a ella la deje, ando con la otra, la soledad, y con la pesadez de trabajar.
-Ah bueno…
-No te aburras mucho, tengo que huir pero vuelvo.
-Pero si apenas comenzamos.
-Tengo que trabajar, pero te presto a soledad para que te haga compañía, a donde voy hay muchas personas y no la necesito.
-Qué consuelo.

(Este parece que viene por mucho, la cantidad de ropa que tiro en los cajones es bastante, pero porque ha dejado un cajón vac…

Super You Tube

No hay que negar que You Tube desde que se inció ha sido toda una sensación. Le ha dado con que entretenerse a los vagos y los que tienen la difícil tarea de día a día completar una botella (que serían entonces el mismo tipo de persona).

Además de encontrar cortos, antiguos muñequitos y videos cómicos le encontré una utilidad muy especial a este servicio vía Internet.

Este fin de semana me encontraba en Santiago en cuestiones de trabajo y musicalmente andaba desarmado, en pocas palabras, sin ipod, cds o radio, mi cuarto de hotel no contaba con uno. Y aquí llego You Tube.

En You Tube pude encontrar videos de todas las canciones que la noche, antes de irme a la camita, me pedía, esas notas que remataban el último trago antes de uno acurrucarse, solo o acompañado, fue lo que encontré en este grandioso invento. Hasta las canciones que nunca habían sacado un videoclip aparecían gracias a que una persona le dio por hacer un video con esa canción.

La verdad es que fue genial poder oír canciones …

Cena de gala

Finalmente se hizo eco, y fotógrafos y redactores, celebraron entre ellos una actividad sin burocracia, gozada y cubrida por ellos.

A la entrada se torno un poco difícil, a los fotógrafos se les complicaba entrar y tomar la foto a la vez, y a los que llevaban el orden de entrada se les llegó a confundir su entrada cuando salieron para tomar las otras entradas y volvieron a entrar, tenían que borrarse una y otra vez de la lista, pero no tuvo mayor complicación.

Las sociales fueron una odisea, los fotógrafos se movían constantemente tratando de tomar la foto en la que ellos aparecían, quienes llevaban los nombres (de izquierda a derecha) se les olvidaba que ellos habían sido retratados y se les olvidaba quien era que ocupaba esa línea en blanco.

Para el discurso de bienvenida se complicó aún más la cosa, mientras él dictaba sus palabras de inicio, intentaba al mismo tiempo, sacar lo más importante de sus palabras para la nota de prensa, y se enredaba repitiendo párrafos porque sentía que t…

Tartamudear lo desconocido

Es encantador ver, normalmente pasa en bebedera, como una persona se involucra en una canción, brazos levantados y todos, sin saberse si quiera la letra, como vive la melodía y tartamudea para solo coincidir en la última palabra de cada oración con el artista.

Es que la música va con nosotros, y apreciamos una buena bachata, un buen merengue, un buen rock, o cualquier otra cosa, nos hace vibrar de tal forma que tenemos que levantar los brazos en apreciación y tararear porque no nos queda de otra, sabemos que la canción es buena, que es conocida, y aunque no nos sepamos la letra, la cantamos a todo pulmón.

Las cosas que hacemos para disfrutar de una felicidad la mayoría de las veces inexistente.

Cuando el territorio te vence

Las llamadas, cortas pero efectivas, lograban una conversación amena, coqueta, progresiva (o al menos eso creía).

Los mensajes, cortitos, dulzones y cursis, sin responder, pero el “gracias por tu mensaje” cuando hablábamos me notificaba que eran leídos.

Las rosas, los chocolates los detalles, todos recibidos con una sonrisa que con los días que pasaban iban disminuyendo, solo mis ojos podían ver el arduo trabajo por ocultar la incomodidad.

Las citas al cine, a cenar y a bailar se tornaban cada vez más imposibles (no que en ningún momento hayan sido posibles).

Las conversaciones pasan a ser monólogos, ya las cosas que me gustaría hablar con ellas no puedo decirlas no llegamos en ningún momento a esa etapa.

Entonces el tiempo, el implacable, el que paso, se encarga de que todo se disminuya a la nada, las llamadas y los mensajitos no existen, su nombre pasa a ser solo un espacio en la memoria de mi celular, ni siquiera en la mía, ni siquiera la molestia de borrarla a pasado por mi mente simpl…