Sin rodeos

No me pidas que levante la mirada porque ando embelezado, no me excuso y no debiera extrañarte; ni pienses en sentirte insultada que ya en estos tiempos no andamos con tabúes.

Estoy perplejo pero te escucho, si quieres te hago un resumen de todo lo que me has dicho. Mis oídos, mis ojos y mi imaginación hoy andan separados.

Tampoco debiera extrañarte que tenga mis manos auto atadas en la espalda, de esta forma contengo el deseo de tentar y apretar.

Y si todavía no entiendes porque hablo contigo mientras estas despaldas es que hoy no puedo dejar de apreciar y contemplar tu hermoso culo.

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