
Con estos días de lluvias gracias a Noel, fueron casi dos noches completas que pase sin luz y sin agua.
Normalmente en situaciones como esta yo no perdía el control, en mi infancia se me era muy difícil castigar a mi y a mi hermano, si nos quitaban la televisión y el nintendo, simplemente nos retirábamos a leer algún paquito o libro. Lo mismo pasaba cuando se iba la luz en aquella casa de una planta en Villa Mella; a la luz de una vela podía disfrutar de las ocurrencias de Condorito (escondido) o de las anécdotas de los libros de la editora Barco de Vapor.
Pero hoy en día no disfruto de esa ventaja, cuando a la luz de la luna vuelva a desaparecer la luz eléctrica me veré a vagar los rincones de mi casa sin rumbo, porque con la computadora inservible al igual que la televisión y el Playstation 2 (como pasa el tiempo) mis -7.75 de aumento en cada ojo miope me impide refugiarme en una lectura a la luz de la vela
Así que me echó en la cama, viendo la silueta que forma la vela que se encuentra alumbrando el pasillo en las afueras de mi cuarto, sin poder inventar con mi nena (Nikkon D40) porque la tarjeta que reserva las fotos la he dejado en el trabajo, observo el techo que tanta compañía me hace en mis momentos de insomnio y escucho lo que la lluvia y el viento me intentan decir.
Justo antes de perder la cabeza recuerdo a Borges y lo ciego de las escrituras, así que me transporto hasta más pequeño cuando no tenía una computadora y a poyo un lápiz en una de las tantas mascotas que rondan mi morada y escribo estas líneas y otras más que espero seguir compartiendo con ustedes.
Nota: Al momento de un par de hojas escritas en jeroglífico casi, la luz hizo su presencia.
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besos mil desde mis luces...