A la pequeña Dumbo

Ningún olvido es tan hermoso como el que presencio ante tu mirada pensativa y el destello que emanas en el momento en que finalmente recuerdas.

No hay libro o música que escuche que no me pases por la mente.

No hay película que presencie sin pensar en que dirías cuando se acabe.

No hay otra que haya aguantado y entendido mis mañas y cambios de humor.

No hay otra persona de la cual me sea imposible olvidar sus pesares y conflictos diarios.

No hay agenda que no vea a principio de año que no me recuerde a ti. “Esta de seguro le gusta”, “Esta seguro que la odia”. Con todas me tenido que quedar, al escucharla muy animada “ya tengo mi agenda”.

No hay paisaje que no visite o vea que no exclame: “A Bebel y a su clan le gustaría pasar por aquí, a lo mejor ya lo han hecho”.

No hay merengue ni bachata más rica y ni hablar de la salsa de pasos torpes y secuencias perdidas.

A esa prosa y esos versos que son una droga para mí, a esa voz infantil y esa manera de comunicar que me tranquiliza y me martiriza a ti, me arrodillo hoy más que nunca a desearte un día estupendo, tú día, que grites y zapatees, que hagas lo debido y lo indebido. Que te portes mal chiquita.

Muahz ¡Felicidades!

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