Una leyenda urbana echa realidad

Cantidad de veces, en coro, los muchachones en conversaciones “machistas” por así decirlo hemos bromeado con el hecho de llevar a una mujer a un restaurante caro y que está después de detenidamente ver el menú le pregunte al mesero por un chicharrón de pollo.

En mi caso, está leyenda urbana, no era más que eso, un cuento con lo que los hombres bromeábamos cantidad de veces, o sea, nunca lo he vivido o nunca lo había visto en un tercero pero ocurrió en carne propia un domingo en la noche en un bar que frecuentemente visito..

Al rato de estar viendo un evento deportivo y charlar con las meseras, un amigo asiático llegó con compatriotas de su tierra y unas cuantas morenas las cuales no se como podríamos describirlas.

Cuero no sería la palabra pero es la primera que me viene a la mente.

Cuando una de las chicas que sirven se acerca a preguntar que desea, como amigo personal que soy de ese hombre respetable de nombre Johnnie Walker, escuché clarito cuando pidieron un “Green Label”.

Le hice el comentario a un amigo que estaba juntó a mí y el no lo creyó, solamente cuando ella reconfirmó la orden fue que le dije que si, efectivamente la joven había pedido el licor de malta de la adorada marca.

Creí que ese sería el tema de la noche, le saque todas las bromas posibles al hecho de que estas mujeres con el simple plan de aprovecharse de quienes las cortejaban pedían un trago, que sin motivos de juzgar, se que no era asiduo de su paladar.

Sin embargo, en los predios del bar, se acerca, uno de los compañeros asiáticos que claramente buscaba “ligar”, y devolviendo un menú que se le hizo llegar pregunta si no teníamos “chicharrón de pollo” que las chicas tenían hambre.

Recapitulemos, ni el bar donde estaba es un lugar costoso o pomposo, y yo no tengo nada en contra del chicharrón o el pica pollo, al contrario me encanta. Pero cada cosa tiene su sitio y cuando comienzas una noche bebiendo “Green Label” como rompes el esquema de una manera tan grande. Por lo menos espera terminar la parranda en el bar y luego consumes cualquiera de las delicias que las noches nos ofrecen, como lo hace todo el mundo.

Entre las historias, que comienzan de forma muy variada pero siempre terminan de la misma forma, “con el chicharrón de pollo” y como quiera da risa, y lo presenciado el domingo me queda una conclusión/consejo:

“En vez de querer hacer que los hombres consuman en demasía su dinero, porque desde un principio no se acatan con lo que realmente se envenenan (veáse Brugal, Cerveza, Whiskey o Vodka/Cranberrie) así luego del pica pollo o chimi a los cortejantes le quedará mucho más dinero y quién sabe a lo mejor le hacen un regalito, después de todo están allí con ustedes por que quieren, saben que deben y pueden gastar”.

2 comentarios :: Una leyenda urbana echa realidad

  1. jajaja, q risa, pica pollo con green label!!! barbarasa!!!!

    Y yo q puse en mi post de today una imagen con un green label!!

  2. eso no pega ni con crazy glub....que disparatosos....el etiqueta verde es una delicia al paladar, por algo es diferente a todos, hasta del azul....esos son unos: aaaaaaaaaaaquerosooooooooossooooo!....

    P.D.: dejate de freco, oite...no pongas al Jack junto a los "otros"..recuerda que WHISKEY solo el jack, lo demas es WHISKY