A sunday before sunset

Entonces uno se aburre y decide calentarse los pies en la playa en una excusa de romper con la rutina a pesar de que dentro de la arena blanca solo varía que tanto te quema el sol.


Entonces uno vuelve, ha rellenarse la vida con unos tragos, a hablar pendejadas, a coquetear, a fumar, a enredarse en risas y a perderse en lo urbano de nuestra ciudad.


El bolsillo se quiebra, la tarde ni planes de acabarse tiene. Ella tiene una brillante idea:


  • ¿Porqué no vamos a tu casa?
  • Solo tengo agua, 100%, cigarros y condones.


Ella asiente sin ningún problema, y caminamos con el sol en el tope de nuestras cabezas y se me ha olvidado para que saque a la nena (la cámara).


El agua fue más que suficiente, el jugo sobrevivirá; ella se asoma a la ventana para respirar el cálido aire del verano.


  • Mira que lindo, tómale una foto


Yo saco mi medio cuerpo desnudo por la ventana con mi cámara en mano. Nunca antes había tomado una foto mientras me agarraban el miembro. El anaranjado de la tarde dura apenas minutos. En la esquina se escucha mambo y regueton, pero mi cuarto se llena de suspiros y tranquilidad.

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