Amenábar se olvida de su enfoque más interesante

"La creencia en Dios [Dioses] y en religiones, es la peste más grande que sufre la humanidad"

Por más desconcertante que pueda ser el título de esta reseña vale destacar desde un principio que “Agora” es una buena película, en especial para disfrutar en una sala de cine y logra lo que una buena producción de autor deja en toda su audiencia: el deseo de investigar y aprender más.

La superproducción española [US$65 millones de presupuesto] a pesar de su sencilla dirección, nos transporta a Alexandría en donde la filosofa Hypatia (una increíble Rachel Weisz) vive sus últimos días tratando de mantener a sus estudiantes lejos de las atrocidades que llegarían a sus pies. Y es aquí donde la narrativa se pierde un poco, pero con suerte no lo suficiente como para odiar o dejar de ver la película.

En la “Agora” se comienza a librar la batalla entre los cristianos y los que creen no en uno sino en varios dioses; a esto, el único involucramiento directo que tiene Hypatia por el momento con estos sucesos es decirles a sus estudiantes “no importa lo que pase en las calles, nosotros somos hermanos”, esto lo hace en el mismo momento en que Amenábar nos presenta un triángulo amoroso oculto que encuentro innecesario y sin sentido.

Amenábar se concentra en demasiadas tramas en conjunto y no logra desarrollar ninguna de ellas con fuerza, la del triángulo siendo la más débil de todas. En un mundo en donde la batalla principal es por la hegemonía de las religiones la preocupación que se más se presenta de Hypatia es su constante afán por conocer la verdad sobre el movimiento de la tierra, el sol y los demás planetas que nos acompañan en nuestro Sistema Solar.

Uno pensaría que con el fatal destino que le esperó al personaje de Weisz y la trama de las religiones (la más profundizada por Amenábar) qué el enfoque de Hypatia en la película sería más enfocado a la crítica que tenía la filosofa sobre esto, considerada como la primera mujer atea.

Sin embargo, con la ayuda de la excelente actuación de Weisz [que carga con la película], Amenábar logra mantener el interés del público hasta conocer el desenlace de una producción que se encuentra con un par de momentos de “aburrimiento” mientras se desarrolla la trama.

"Ágora" está plagada de actuaciones simples, de momentos de más y de una dirección simplona para el tipo de película que es, pero el drama que genera el surgimiento del cristianismo en el antiguo Egipto es bastante interesante y uno lamenta que el director no haya enfocado mucho más su historia a este punto.

En fin, con la misma medicina de la sobrevalorada “Mar Adentro”, Amenábar logra una película épica que no se desborda lo suficiente de su trama como para que la audiencia decida echarla al olvido. Su mejor película sigue siendo “The Others” y su trayectoria como quiera es envidiable porque ha sabido lograr un buen trabajo en tres géneros completamente diferentes uno de otros: suspenso/terror, drama y épica.

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