Orlando Le Chiffre (Un ensayo sobre la salud)


"Ya entiendo las lágrimas de mis amigas cuando me vieron"

Yo nunca he sido uno de llevar la vida muy en serio, en realidad muy rara vez me tomo nada en serio, en especial con algo tan volátil como la salud que puede atacar en cualquier momento, no importa quién seas, de donde seas y como lleves tu vida.

En mis cortos 23 años he tenido la suerte de nunca sufrir una enfermedad más allá de las inevitables gripes, virus para los que (después que te dan) eres vacunado y las partías y demás cosas que requieres una visita breve a la sala de emergencia (que han sido muy pocas). Solo una lesión en mi rodilla derecha cuenta como algo serio en mi historial médico.

Desde los momentos en que se vislumbraba la aparición de la Gripe que lleva su propio número serial, yo y una amiga coincidimos en que hay tenía que haber un “maco” y que de seguro aquí harían un boom con eso y alguien de seguro se haría rico. Muchas personas han muerto, pero por mi parte estoy seguro que hay en todo esto un asesino y muchos ricachones.

En fin, lo que intento decir es que con las desgracias ocurridas alrededor del mundo, y la pandemia con dicha gripe no les fue posible evitar que yo me mofara de la misma y no la tomara en serio, después de todo con el coro de tomar pocas cosas en serio uno llega hasta sentirse inmune o superhombre en la mayoría de los casos.

La verdad es que desde hace ya tres semanas he estado tosiendo de una manera peculiar, o sea con seguidilla y “pa´entro”, a esto le agregamos a veces unas crisis tipo asmática y me tienen a mí de repente pidiendo que me lleven al médico, cosa extraña en mí (debieron ver la reacción de mis padres).

Los médicos no me defraudaron, me he recordado de Nanni Morretti en Caro Diario, horas en espera para solo minuto y medio de consulta en donde pasan por encima de ti como un cigarrillo y llenan su ojilla de recetas.

El caso es que a fin de cuentas no tengo nada. Nada en mis pulmones ni en ningún otro sitio, pero la peculiar tos y unos estornudos (pa´entro también) que se cuelan por allí han hecho estallar mis “ojitos” que se encuentran hoy día llenos de sangre y que por primera vez hacen dudar de ese escudo que creí tener en cuanto a salud se trataba.

(…) Para muestra de lo efímera que es la salud, y en este caso la vida, recordemos en el mundo del fútbol (que hay que ser bastante saludable para participar en ese juego) la muerte de tres jugadores menores de 25 años, en excelentes condiciones físicas durante jornadas deportivas. Entre ellos un lateral que pudo haber sido grandioso, Antonio Puerta.

También vale destacar la vida del editor de la revista francesa Elle, Jean Dominique Bauby, sufrió a sus 43 años una embolia que lo dejo paralitico casi completamente, solo su parpado izquierdo funcionaba; el también gozaba de una excelente salud en el momento de su desgracia
(…) La vida de Jean-Do (como era conocido) fue plasmada en la película “Le Schapandre et le Pabillon” de Julian Schnabel basada en un libro que Dominique le dictará a una mujer utilizando solo el pestañeo de su ojo.

Mi preocupación más grande ahora es mi vista, que le puede hacer esto a una virtud que a pesar de estar complicada de por sí (tengo casi 7 de aumento en cada ojo) esto me parece que no es un buen augurio.

Retomando la suavidad y la poco seriedad con las cosas….

Lo de Le Chiffre es en honor al villano de Casino Royale, que llora sangre de su ojo izquierdo, aquí un video medio malito de este peculiar personaje:

1 comentarios :: Orlando Le Chiffre (Un ensayo sobre la salud)

  1. Viejo, no puedo dejar de ver esa foto.

    No voy a dormir hoy.