La cama me quema la piel, el sol me abofetea la cara y ya no aguanto estar postrado en mi cama. No me mortifico, puesto que en vez de ir a trabajar temprano, voy hacer unas diligencias en la universidad que me queda cerca, el calor azota. Me estrujo la cara bajo el manantial del grifo que en nada ayuda al calor, me cepillo los dientes y procedo a disfrazarme con unos shorts y un t-shirt fresco para caminar, prácticamente por el infierno, con destino a la universidad. Siento que el sol me está insultando cara a cara, la lupa que llevo de lentes no ayudan mucho, me arden como nunca los ojos, a penas puedo ver lo que estoy pagando y firmando en la caja del recinto escolar, pero nada de vuelta, por el infierno ficticio (aunque no tan ficticio), a casa para, ahora si, prepararme para llegar al trabajo. Le doy vueltas a la idea de entrar en la ducha y bañarme, sitúo la ropa y los accesorios estratégicamente, cosa de que cuando salga del baño la transición de cambiarme y emprender el camino n...